Las consecuencias de los bombardeos para los civiles que viven en el Estado Islámico

Las consecuencias de los bombardeos para los civiles que viven en el Estado Islámico
Bombas norteamericanas, bombas rusas, bombas francesas… todas cayendo en la ciudad de Raqqa, la capital de facto del llamado Estado Islámico en Siria. Los civiles atrapados que sobreviven a los bombardeos se enfrentan ahora a una nueva amenaza: los precios del combustible se han disparado al tiempo que caen las temperaturas. Según el periodista Abu Mohammed (nombre falso por precaución), Raqqa está siendo sacrificados en silencio. Los precios se han duplicado en los últimos 10 días. El barril de combustible cuesta ahora 40.000 libras sirias (180 dólares), mientras que anteriormente costaba entre 15.000 y 20.000 libras (entre 68 y 90 dólares). Este precio hace que la mayoría de la población no pueda permitirse el lujo de calentar su hogar, por lo que la gente está empezando a talar árboles para poder quemar la madera.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos informó a finales de noviembre de un aumento del 80 por ciento de los precios en las zonas que dependen del combustible, debido a que los conductores han dejado de transportarlo por el temor a ser bombardeados.

A pesar de que la información que llega de Raqqa es muy escasa por temor al ISIS, algunas personas han hecho llegar información a sus familiares fuera del país, y hablan de población aterrorizada por el ISIS y por los ataques aéreos. La gente está desesperada por la falta de electricidad, agua potable y la falta de ingresos con los que mantener a sus familias.

Desde que el Parlamento británico votó a favor de unirse a la campaña liderada por Estados Unidos la semana pasada, aviones británicos han bombardeado en varias ocasiones los yacimientos controlados por el Estado Islámico en el noreste de Siria. La coalición está redoblando sus esfuerzos para neutralizar los yacimientos de petróleo que proporcionan al Estado Islámico 50 millones de dólares mensuales.

Otro golpe importante a la red de distribución se produjo el mes pasado cuando los combatientes kurdos (con respaldo de Estados Unidos) tomaron la ciudad iraquí noroccidental de Sinjar. La ciudad y sus conexiones ferroviarias constituyen una ruta importante que conecta las dos ciudades más grandes bajo el control del Estado Islámico, Mosul, en el norte de Irak y Raqqa, en el centro-norte de Siria. A ello habría que añadir el aumento de la demanda debido a la llegada del invierno.

Dificultades fuera de la zona ISIS

Las dificultades para acceder al combustible las sufren también los sirios que no viven en la zona del Estado Islámico. En Aleppo los precios han subido subido de 0.56 dólares el litro a $ 0,82. Este incremento se produjo tras los bombardeos rusos contra el Estado Islámico de finales de septiembre. En Damasco los precios también se han incrementado, aunque no tanto: el litro está ahora entre 0.50 y 0.70 dólares el litro.

Según algunos especialistas, como Columb Stark, las previsiones de ingresos del Estado Islámico derivados del petróleo han caido casi un 50% en las últimas semanas. «Teniendo en cuenta el petróleo representa alrededor del 45% del total de los ingresos del Estado Islámico, ello tendrá un impacto significativo en la capacidad del Estado Islámico para gobernar», dijo. Los recortes de infresos están siendo soportados por los civiles en forma de inmpuestos, la confiscación de bienes o pagos para poder salir del califato. Los que puedan, claro. Para los que no pueden escapar, les aguarda un invierno muy duro.

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