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Samuel, aprende a ser zapatero después de haber sido tratado de lepra. Costa de Marfil

La lucha contra la lepra en Costa de Marfil

Enfermedades Olvidadas
La lucha contra la lepra en Costa de Marfil

Los disturbios y la inestabilidad política en Costa de Marfil durante el pasado año han hecho más daño a los programas de lucha contra la lepra que la guerra civil que sufrió el país entre 2002 y 2007. Como no se considera una prioridad de salud pública, el gobierno y los países y organismos donantes han bajado las partidas dedicadas a la lucha contra esta enfermedad en los últimos diez años, hasta el punto de que las inversiones contra esta enfermedad han caído en un 30 por ciento.

Samuel, aprende a ser zapatero después de haber sido tratado de lepra. Costa de Marfil
Samuel aprende a ser zapatero tras recuperarse de la lepra. Olivier Monnier/IRIN.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera esta enfermedad como una emergencia de salud pública si la prevalencia es mayor que un caso por cada 10.000 habitantes (una tasa de prevalencia 0,01). En 2009, la tasa de prevalencia de la lepra fue de 0,36 en Costa de Marfil.

Aunque no hay suficientes medicamentos disponibles para tratar la lepra -la OMS es la proveedora principal de los medicamentos- la detección y seguimiento de casos nuevos en las zonas remotas es difícil debido a la falta de enfermeros cualificados y de medios de transporte, tales como motocicletas para llegar a pueblos.

Pero al menos hay una buena noticia: el número de casos está disminuyendo. En 2011 se detectaron 770 nuevos casos, frente a los 887 nuevos casos detectados en 2009, según el Ministerio de Sanidad de Costa de Marfil, aunque hay que ser cauteloso puesto que el sistema de detección se ha ido deteriorando con el tiempo y ahora hay enfermeras que pueden no saber identificar un caso al no estar acostumbradas ni formadas lo suficiente. Otra dificultad añadida es que es una enfermedad insidiosa y silenciosa y a veces pasan muchos años hasta que aparecen los síntomas, incluso veinte años puede tardar en manifestarse. Así, a veces es muy difícil saber dónde y cuándo se contrajo la enfermedad.

Otro problema es que mucha gente vive lejos de la clínica más cercana, por lo que no suelen acudir con mucha frecuencia a las consultas.
El tratamiento de la lepra puede durar entre seis y doce meses, momento a partir del cual ya no es contagiosa. Sin embargo, si está muy avanzada y ya se han perdido miembros o hay ceguera, ya no se puede revertir.

El tratamiento es particularmente desigual en el norte del país, gobernada por rebeldes del Ejército durante diez años. En ese período se deterioraron mucho las estructuras de salud y buena parte del personal sanitario abandonó esa zona para trabajar en el sur de país.

Muchos pacientes de lepra siguen teniendo miedo a acudir a los servicios de salud, porque la lepra sigue siendo identificada como una maldición. Cuando empiezan a sufrir las consecuencias de la enfermedad, optan por ocultarse.

Los curanderos tradicionales a menudo, por ignorancia, o por conveniencia, tratan a estos pacientes, y lo hacen ofreciendo tratamientos ineficaces.

Pobreza y exclusión

Parte de la vergüenza de los enfermos tiene que ver también con la percepción que se hace de la lepra y su vinculación a la pobreza. La lepra afecta principalmente a zonas pobres y remotas del país, en parte porque las condiciones de vida antihigiénicas ayudar a la difusión de las bacterias portadoras de la lepra. La lepra es una enfermedad de la pobreza y está causada por la pobreza, y provoca aún más pobreza a los enfermos, dice la Hermana Pauline, que dirige una clínica de salud en Dimbokro, en centro-sur de Costa de Marfil, y se ocupa de las personas que viven con la lepra en la aldea de 5 km de distancia tratando de construir su confianza y ayudarles a llevar vidas productivas.

«Tratamos de ayudar a los pacientes, pero no tanto que se conviertan en excesivamente dependientes», dijo la hermana Paulina. «Estar mutilado siempre será doloroso, pero la gente debe salir de la casa, hacen lo que pueden para sobrevivir. Tienen que vivir «, dijo, citando el caso de un ex paciente que ahora fabrica zapatos especiales para personas que tienen lepra.

Después de sólo ocho meses en el poder, es demasiado pronto para saber si el gobierno del presidente Alassane Ouattara dará un nuevo impulso a la lucha lepra.

Película Enfermedades Olvidadas: Lepra.
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