La pandemia no nos hará mejores

Día Mundial de la Asistencia Humanitaria

Pilar Estébanez
Pilar Estébanez

Pilar Estébanez, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Humanitaria

Este 19 de agosto se celebra el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, establecido por la ONU para rendir homenaje a los trabajadores que entregan su esfuerzo y en ocasiones su vida para ayudar a los más vulnerables. Y este año es especial por las circunstancias excepcionales que está viviendo la Humanidad, con una pandemia que afecta a todos los países del mundo y que está poniendo de manifiesto con más claridad que nunca la desigualdad en el acceso a la salud para la mayor parte de la población mundial.

A pesar de las circunstancias y el riesgo, decenas de miles de trabajadores de la salud están haciendo un enorme esfuerzo por tratar de minimizar el impacto de la pandemia, especialmente en aquellos países que cuentan con menos medios. Muchos están perdiendo la salud o incluso la vida en el empeño -médicos y médicas, enfermeras y enfermeros, trabajadores sociales, auxiliares…- y a ellos queremos dedicar nuestro reconocimiento y nuestra gratitud en este día. 

Queremos también recordar en este día a los trabajadores migrantes y a los refugiados, grandes perdedores de la pandemia, que se encuentran las fronteras cerradas o han perdido sus empleos precarios por la crisis provocada por la COVID-19 y se encuentran con la alternativa del infraempleo en muchos casos, una situación de cuasi esclavitud. Las mujeres y las niñas son también víctimas de la pandemia en un mayor grado: vulnerables a los abusos y la violencia, como han revelado diversos informes sobre el aumento de la violencia contra las mujeres en los últimos meses. 

Una de las prioridades que debemos marcarnos en este día es tratar de frenar la propagación del virus y reducir los daños, y también brindar protección y ayuda a las personas desplazadas, refugiadas, migrantes, vulnerables, desde la perspectiva de la defensa de los derechos humanos. 

Pero ¿cuáles son las dificultades a las que nos enfrentamos? De nuevo, la desigualdad en el acceso a las medidas que reducirían la extensión del virus: una buena parte de la población mundial no tiene acceso a agua limpia para poder lavarse las manos. Dos de cada cinco escuelas en el mundo no tienen agua corriente, por ejemplo. Tampoco hay acceso universal a los tests, respiradores o cuidados intensivos. 

Y en la medida en que el virus afecta a todos los países del mundo, las naciones más desarrolladas se han olvidado de las más pobres, dejadas casi a su suerte y obligadas a enfrentarse a la pandemia con sus escasos recursos. Las crisis que estaban en marcha antes de la pandemia han empeorado: Yemen, el Sahel, los campamentos de refugiados Rohingya, Siria… Con la mirada de los medios centrada en lo que está pasando en nuestra propia sociedad, hemos dado de lado a los que más sufren. Además, el cierre de fronteras ha empeorado la situación en muchos lugares del mundo: se ha reducido la llegada de ayuda y de trabajadores humanitarios, dejando a millones de personas abandonadas a su suerte.

La pandemia ha hecho también que las campañas de vacunación de muchos países se hayan interrumpido, lo que tendrá graves consecuencias en la mortalidad, sobre todo infantil.

La oportunidad de salir de esta pandemia con una sociedad mejor nos tememos que la vamos a dejar pasar, como en otras ocasiones. De nuevo el egoísmo y el “yo primero” es lo que marca la agenda de los países desarrollados.

Quizás, casi seguro  que el resultado sea un mundo más inhumano. Espero equivocarme.

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