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La justicia injusta: los tiempos están cambiando

Pilar Estébanez
Pilar Estébanez

Pilar Estébanez, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Humanitaria

Cuando Bob Dylan escribió Los tiempos están cambiando quiso expresar una advertencia sobre el inexorable cambio social y generacional y la inutilidad de resistirse al mismo. Cuando la escribió, en 1963, la sociedad, impulsada por los jóvenes, trataba de dejar atrás esquemas y formas de vida que ya no encajaban con las nuevas generaciones. Los tiempos, de nuevo, están cambiando pero para retroceder.

Hoy se celebra el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria y tenemos que decir que hay poco que celebrar. En los últimos meses hemos visto cómo el sistema judicial ha señalado a dos mujeres que actuaron con justicia y humanidad. En España Ángeles Maestro, ex diputada y dirigente de Red Roja, ha sido encausada junto con dos compañeras por la Audiencia Nacional, que le ha abierto un Sumario Ordinario por colaboración con organización terrorista. En Italia Carola Rackete, capitana del buque de salvamento marítimo Sea Watch-3, de una ONG alemana, fue puesta en arresto domiciliario por llevar a puerto (Lampedusa) a 40 migrantes que había salvado en el Mediterráneo. Fue puesta en libertad pero aún se enfrenta a una acusación de favorecer la inmigración ilegal.

A Ángeles Maestro, Nines, y a sus dos compañeras les acusan de colaborar con una organización terrorista por entregar los fondos de una colecta para reconstruir instalaciones sanitarias destruidas por el ejército de Israel en 2014 y 2015. Las penas contempladas son entre dos y diez años de cárcel y multas por el triple del dinero entregado. 

El “crimen” de Nines fue entregar el dinero recaudado -5.300 euros en 2014 y 3.085 en 2015- a Leila Khaled, miembro del Frente Popular para la Liberación de Palestina, organización considerada por la Unión Europea como terrorista. Sin embargo Leila Khaled ha sido invitada por los ayuntamientos de Madrid y Barcelona a participar en diversos actos y es la cara visible de la resistencia palestina a los abusos de Israel. Por ejemplo la Audiencia Nacional autorizó su asistencia en mayo de 2017 a un certamen literario en Barcelona, donde pronunció una conferencia. Extraño que se permita la entrada a la dirigente de una organización terrorista a nuestro país y que pronuncie conferencias, haga declaraciones y participe en diversos actos públicos con total libertad.

Nines fue denunciada por una ciudadana norteamericana perteneciente a una organización llamada Lawfare Project, que defiende los derechos civiles del pueblo judío, según su propia definición. Los miembros de la plataforma constituida para apoyar a Nines Maestro creen que esta imputación persigue silenciar la solidaridad con el pueblo palestino y la denuncia de los crímenes cometidos por el ejército de Israel. 

Ese listado de organizaciones terroristas, por otra parte, fue elaborado durante el mandato de Bush y aún sigue en vigor, lo que impide que muchas ONG puedan trabajar con libertad en los Territorios Ocupados de Palestina por temor a verse consideradas como organizaciones que colaboran con terroristas, con las terribles consecuencias que ello acarrearía. Así se impide muchas veces llevar a cabo proyectos que lo único que pretenden es prestar servicios a la población refugiada palestina (escuelas, centros de salud…). 

«Lo único que hemos hecho ha sido recaudar dinero para ayuda humanitaria en Palestina después de los ataques de Israel en dos ocasiones. Una a mediados de 2014 y otra a finales de 2015. Nada más. Entregamos el dinero recaudado, primero, a Leila Khaled y, después, a un representante de la Autoridad Nacional Palestina. Nunca pensamos que nos encontraríamos con una demanda por financiar el terrorismo. No tiene sentido”, dice Nines Maestro.

“No fue un acto de violencia, sólo de desobediencia. Era una situación desesperada y mi objetivo era únicamente llevar a tierra a unas personas exhaustas y desesperadas. Tenía miedo”, afirmó Carole Rackete antes de ser detenida. El derecho internacional, sin embargo, le ampara. El derecho del mar obliga también a socorrer a quienes se encuentren en peligro y llevarles a puerto seguro. Es lo que hizo ella.

Los tiempos están cambiando, de nuevo, pero nosotros queremos una justicia “justa”, una justicia que apoye a las víctimas de las crisis humanas. Que se cumplan las leyes internacionales y el derecho internacional, un marco en el que la asistencia humanitaria es un derecho y un deber. La solidaridad internacionalista nunca puede ser delito. En el caso de Carole, Salvini quiso usar contra lo humanitario unas leyes impuestas por el odio y la xenofobia. Aunque fue puesta en libertad por considerar el juez que había actuado cumpliendo el deber de asistencia humanitaria, aún debe enfrentarse a la acusación de colaborar en inmigración ilegal. Nines se enfrenta a una posible condena y una multa por entregar apenas 8.000 euros para la reconstrucción de infraestructuras civiles.

A una le gustaría una justicia más justa, que persiguiera internacionalmente a los acusados de crímenes contra la Humanidad y que no impidiera la investigación de los crímenes del franquismo, por ejemplo. Una justicia que permita socorrer a las víctimas y llevarlas a lugar seguro, una justicia que permita reconstruir escuelas y hospitales. Una justicia que permita que el Open Arms lleve al puerto de Lampedusa a los rescatados en alta mar después de dieciocho días viviendo en condiciones muy duras, porque además, mientras aguarda el permiso, no puede seguir salvando vidas. Mientras aguarda, siguen muriendo personas en el Mediterráneo. Queremos seguir cambiando el mundo.

Si el tiempo es para vosotros algo que merece la pena conservar, entonces mejor que empecéis a nadar, u os hundiréis como una piedra, porque los tiempos están cambiando.

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