Mali: miles de desplazados aguardan los acontecimientos mientras la ayuda humanitaria se estanca

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Mali: miles de desplazados aguardan acontecimientos mientras la ayuda humanitaria se estanca

Una semana después de que las regiones de Gao, Kidal y Tombuctú, en el norte de Malí fueran capturados por los rebeldes y los grupos islamistas, miles de malienses se encuentran atrapados y tienen acceso limitado a los alimentos y otras necesidades básicas, mientras que las operaciones de ayuda siguen en suspenso. Desde MSF se advierte de que muchos niños pasarán de desnutrición moderada a severa en las próximas semanas y que tres millones de malienses están en riesgo de hambruna este año a menos que se consiga ayuda.
mapa de Mali
Mapa de Mali

 

«Todo se acaba aquí – agua, electricidad, alimentos, medicinas. Los rebeldes lo han saqueado todo. Ahora están entrando en las casas para llevarse sus animales. Estamos atrapados aquí. No podemos irnos porque no hay forma de salir «, afirma Noumoussa Traoré, que trabaja con una asociación de productores agrícolas en Gao. Otros testimonios hablan de disparos al aire, saqueos y amedrentamiento de la población.

La gente de Gao no se siente segura. La mayoría de las agencias de ayuda han suspendido sus operaciones debido a la inseguridad y porque en muchos casos, sus equipos, vehículos y material han sido robados. Sólo el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha perdido 14 vehículos. Únicamente Médicos Sin Fronteras (MSF), que empezó hace poco a trabajar en Malí, se sigue proporcionando asistencia médica a las personas que lo necesitan.

Los suministros de agua y la electricidad se interrumpieron en Gao después de que las empresas de servicios públicos fueron atacadas y saqueadas y algunos de sus empleados heridos. Las turbinas no disponen de gas para poder funcionar.  La mayoría de las redes de transporte también han dejado de funcionar. Los propietarios de vehículos de transporte de pasajeros cobran entre 80 y 150 dólares por persona por salir de la ciudad. Las familias, además, no tienen suficiente dinero para comprar alimentos, cuyos precios se han elevado mucho. Tampoco ayuda que se hayan interrumpido las remesas de dinero que enviaban los malienses que trabajaban en Libia, porque éstos se han vuelto después de los disturbios del país vecino.

Esta situación ha llevado a que muchos vecinos de Bamako, la capital, se hayan organizado para comprar alimentos básicos y enviarnos al norte.

Desde MSF se advierte de que muchos niños pasarán de desnutrición moderada a severa en las próximas semanas y que tres millones de malienses están en riesgo de hambruna este año a menos que se consiga ayuda. De momento, en los almacenes del Programa Mundial de Alimentos de Bamako aguardan las raciones para nutrición infantil, a la espera de poder ser transportadas a la zona. El problema es la inseguridad y la falta de información sobre lo que está pasando en el norte.

Según ACNUR, hasta el momento se han registrado más de 27.000 refugiados en Níger, 32.000 en Burkina Faso y 48.000 en Mauritania. Además, otras 100.000 personas son desplazados internos, que se han instalado en los alrededores de Gao, Tombuctú y Kidal.  

Los líderes de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS) están discutiendo la posibilidad de enviar tropas al norte de Malí, pero muchos miembros se muestran reacios. Altos funcionarios de Argelia, Mauritania y Níger se reunirán en unos días para discutir la situación.

Por el contrario, en el sur del país hay cierta esperanza de estabilidad, después de la toma de posesión del nuevo presidente de Malí, Dioncunda Traouré, el 12 de abril.

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