El golpe de Estado en Myanmar ha provocado el desplazamiento de más de 200.000 personas

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Miles de niños entre los desplazados por la violencia en Myanmar

Han buscado refugio en la selva, donde no cuentan con acceso a alimentos ni vivienda. Entre ellos hay más de 76.000 niños

Héctor Alonso

Más de 200.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en Myanmar por culpa de la violencia desde que se produjo el golpe de Estado del pasado mes de febrero. Entre ellos, según denuncian organizaciones como Save the Children, hay más de 76.000 niños que se ven obligados a vivir en la selva, sin más refugio que lonas soportadas por palos de bambú. Según la ONG muchas mujeres se han visto obligadas a dar a luz en esas condiciones.

Solo en septiembre 22.000 personas abandonaron sus poblados en las regiones del sureste del país. En el estado de Kayah se calcula que hay más de 79.000 desplazados, entre ellos 29.000 menores de edad. Hay una ciudad, Demoso, que quedó completamente vacía tras los enfrentamientos armados que se produjeron durante el mes de septiembre.

La ONU ya ha advertido de que puede producirse un número elevado de muertes por inanición, enfermedades y falta de agua potable. Las familias desplazadas apenas pueden contar con una comida al día, que se limita a agua con un poco de arroz. Hay zonas del país donde las organizaciones humanitarias no han podido llegar por la inseguridad, por lo que los desplazados tienen que sobrevivir con lo que les da la población local.

La mayor parte de los desplazados vivían de la agricultura de subsistencia. Al abandonar sus aldeas se han quedado sin medios de vida y apenas cuentan con lo puesto. El Programa Mundial de Alimentos, de la ONU, calculó a principios de 2021 que el número de niños que pasan hambre en el país se duplicaría en los primeros seis meses de este año, pasando de 2,8 millones a 6,2 millones.

La situación de estos desplazados sin refugio seguro podría volverse dramática según avanza la temporada del monzón, con sus interminables lluvias y temporales, que provocan inundaciones y deslizamiento de tierras.

La violencia en Myanmar contra la etnia rohingya ya provocó la huida de casi un millón de personas, que buscaron refugio en Bangladesh, donde se encuentra el campamento de refugiados más grande del mundo (Cox Bazar). Y parte de los gobernantes y militares que lo provocaron, como la premio Nobel Aung San Suu Kyi, tuvieron que comparecer ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya para responder de las acusaciones por genocidio. Tras el golpe de Estado la aún premio Nobel -muchas organizaciones han solicitado que sea desposeída del galardón-, que ocupaba cargos de responsabilidad en el gobierno, fue detenida y acusada de corrupción por el nuevo gobierno encabezado por militares.

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