La pandemia ha disparado el trabajo infantil en todo el mundo

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Más de 80 millones de niños trabajan en África

86,6 millones de niños trabajan en África, 160 millones en el mundo

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) pide medidas para abordar este fenómeno

Héctor Alonso

Como consecuencia de la crisis económica y la pobreza que han provocado la pandemia por COVID-19 se ha disparado el trabajo infantil en todo el mundo, pero sobre todo en África. Según datos ofrecidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) durante una conferencia regional celebrada ayer en Accra (Ghana), en el continente africano hay 86,6 millones de niños trabajando, una cifra que supone la mitad de todos los niños que trabajan en el mundo.

La gran mayoría de esos niños, cuatro de cada cinco, trabaja en la agricultura de subsistencia. Esta es una de las consecuencias de la crisis y la pobreza a la que la pandemia ha empujado a millones de familias. Antes de la pandemia también trabajaban niñas y niños en el campo: la falta de recursos para la educación, la pobreza familiar y la falta de tecnología y mecanización de la agricultura empujan a muchas familias a destinar a sus hijos al trabajo agrícola. La crisis solo ha agudizado el problema.

El representante regional de la FAO, Abebe Haile-Gabrial aseguró en la Cumbre que para lograr el hambre cero es necesario acabar con el trabajo infantil. Es mano de obra barata que contribuye a prolongar o aumentar la pobreza y además impide que los niños sean educados: uno de cada tres no sigue sus estudios. Además supone un peligro para la salud de los niños: a menudo realizan trabajos peligrosos o de riesgo para su salud, como estar en contacto con pesticidas sin protección adecuada. Por estas razones la FAO pide medidas para acabar con este problema.

160 millones de niños y creciendo

En todo el mundo hay 160 millones de niños que trabajan y la Organización Mundial del Trabajo (OIT) y UNICEF creen que esa cifra puede aumentar, a pesar del compromiso alcanzado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2025 (Meta 8.7) y que 2021 es, paradójicamente, el Año Internacional de la Erradicación del Trabajo Infantil.

En el caso de África, sin una reforma estructural de su agricultura, no será fácil. Las recomendaciones pasan por el apoyo a los pequeños agricultores, estimular su organización e introducir nuevas tecnologías para modernizar su trabajo. Los agricultores necesitan tener ingresos seguros para que sus hijos puedan ir a la escuela: mientras sean pobres se verán obligados a recurrir al trabajo de sus hijos. La alternativa es formar a esos niños en escuelas para jóvenes agricultores, como ya se está haciendo en Uganda, donde aprenden nuevas técnicas agrícolas que podrán aplicar cuando acaben sus estudios.

 

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