La desnutrición aguda está matando a más de un millón de niños cada año

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Cada año mueren más de un millón de niños menores de cinco años por emaciación (desnutrición aguda severa)

Publicados dos informes sobre la desnutrición aguda severa y el coste de no actuar a tiempo en crisis previsibles

Héctor Alonso

UNICEF, la agencia de las Naciones Unidas para la infancia, ha publicado un informe en el que alerta de la grave situación que está viviendo la infancia en muchos países del mundo, especialmente los que están afectados por conflictos, el cambio climático y la crisis provocada por la pandemia de COVID-19. El cálculo de UNICEF es que más de un millón de niños menores de cinco años mueren anualmente por emaciación. La emaciación se produce por desnutrición aguda severa, y consiste en la pérdida continua y rápida de masa corporal, especialmente muscular.

En algunos países la emaciación infantil ha aumentado en más del 40 por ciento desde 2016. Y una de cada cinco muertes entre los niños menores de cinco años en todo el mundo se debe a esta causa, que se ha convertido en la principal amenaza para la infancia.

Una de las dificultades es proporcionar tratamientos -alimentos terapéuticos listos para usar- a esos niños para salvarles la vida. El coste total para salvar la vida de un niño con desnutrición aguda severa es de aproximadamente 100 dólares, y se prevé que su precio se incremente en un 16 por ciento en los próximos seis meses debido a la crisis alimentaria mundial. Esto supondría una reducción de los programas de nutrición de emergencia y un aumento de la mortalidad infantil.

Por ello, UNICEF ha solicitado una financiación más rápida y flexible para poder mantener sus programas. Según sus cálculos, con solo 300 millones de dólares de financiación adicional se podría cubrir las necesidades para ese año. Ese incremento supone solo el 0,1 por ciento de lo que se gasta anualmente en la cooperación para el Desarrollo.

El coste de la inacción 

Este informe de UNICEF ha coincidido con la publicación del informe Dangerous Delay 2. The cost of Inaction (Retraso Peligroso: el coste de la inacción), elaborado por Save the Children y Oxfam en colaboración con el Observatorio Jameel, que analiza las causas que han llevado a que la cifra de personas que padecen hambre extrema haya pasado de 10 millones de personas a más de 23 millones en un año.

Una de las causas, según el informe, es el aumento brutal de la deuda de los países, que se ha triplicado en menos de una década (de 20.700 millones de dólares en 2012 ha pasado a 65.300 millones de dólares en 2020). Esa deuda absorbe recursos que deberían ir destinados a servicios públicos y protección social, y aumenta extraordinariamente la vulnerabilidad de millones de personas.

Un problema añadido es que, a pesar de las señales de advertencia –sequía en África oriental, por ejemplo- se está reaccionando con demasiada lentitud, evitando atender las crisis antes de que empeoren. Esto es responsabilidad de los países donantes, pero también de los países que están sufriendo la crisis, porque se negaron a reconocer la magnitud de lo que se avecinaba: no se ha invertido en una agricultura que pudiera responder mejor a la sequía, ni en sistemas de protección social.

 

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