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Los vídeos de gatos y su impacto en el cambio climático

El envío de vídeos por correo electrónico y redes sociales generaron tantas emisiones de carbono como el conjunto de España en 2018

Una foto por correo electrónico puede emitir aproximadamente la misma cantidad de gases que la que consume un coche para recorren un kilómetro

Thomson Reuters Foundation

Los centros de datos que procesan y almacenan datos, desde el envío de correos electrónicos hasta la transmisión de videos, podrían representar hasta el 8 por ciento de la demanda total de energía del mundo para 2030, advierten los expertos.

A un tiro de piedra de una central eléctrica en las áridas afueras de Tbilisi, la capital de Georgia, un edificio gris rodeado de contenedores de metal vibra mientras consume energía. En su interior cientos de servidores trabajan sin descanso para resolver las complicadas ecuaciones matemáticas que generan la moneda digital Bitcoin, gastando electricidad como para suministrar a decenas de miles de hogares.

«Cualquier computación de alto rendimiento consume mucha energía», explica Joe Capes, de la compañía global de blockchain The Bitfury Group, que opera las instalaciones en Tbilisi.

Las criptomonedas son una de las tecnologías nuevas, como la inteligencia artificial y las redes 5G, que según los expertos climáticos podrían hacer fracasar los esfuerzos para combatir el calentamiento global al consumir cantidades cada vez mayores de energía.

Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), los centros de datos que procesan y almacenan datos de actividades en línea, como el envío de correos electrónicos y la transmisión de videos, ya representan aproximadamente el 1 por ciento del consumo mundial de electricidad. Equivale a lo que Australia necesita en un año.

Pero a medida que las sociedades se digitalicen más, se espera que la informática represente hasta el 8 por ciento de la demanda total de energía del mundo para 2030, según algunas estimaciones, lo que aumenta el temor de que esto pueda conducir a la quema de más combustibles fósiles.

«Si no tomamos en cuenta la huella de carbono generada por la tecnología de la información su impacto en el cambio climático será enorme», asegura Babak Falsafi, profesor de Informática y Ciencias de la Comunicación en la Escuela Politécnica Federal de Lausana.

Mejorar la eficiencia

Una solución es mejorar la eficiencia de los centros de datos, que es algo que los operadores son naturalmente propensos a hacer, ya que la electricidad representa una gran parte de sus costes de funcionamiento, según los expertos en datos.

«Como regla general, un megavatio cuesta un millón de dólares por año», un alto coste para muchas empresas, asegura Dale Sartor, supervisor el Centro de Expertos del Departamento de Energía de Estados Unidos Para Centros de Datos en Berkeley, California.

La demanda de energía de los centros de datos en los Estados Unidos se ha mantenido prácticamente estable durante la última década, ya que las mejoras en la informática han permitido que los procesadores hagan más con la misma cantidad de energía, pero los expertos creen que eso va a cambiar.

Se espera que la Ley de Moore, que dice que la capacidad de los procesadores se duplica cada dos años, se desacelere a medida que se hace más difícil agregar más transistores a un chip, por lo que muchas compañías ya están buscando otras formas de ahorrar.

En Georgia, donde la mayoría de la electricidad es generada por energía hidroeléctrica, Bitfury ha desarrollado un sistema para reducir la energía necesaria para enfriar sus servidores. La refrigeración puede representar hasta la mitad del uso total de energía de un centro de datos.

Mientras que algunos de sus procesadores todavía se enfrían con aire exterior, otros se sumergen dentro de tanques metálicos llenos de un líquido especial con un bajo punto de ebullición. A medida que el líquido hierve, el vapor elimina calor de los procesadores, manteniéndolos frescos y permitiendo que la empresa elimine los ventiladores y ahorre agua. Este sistema consume un 40 por ciento menos de electricidad que las soluciones tradicionales de refrigeración por aire que usan ventiladores.

Otras soluciones

El centro de datos de Google en Finlandia usa agua de mar reciclada para reducir el uso de energía. Otras compañías se han instalado cerca del Círculo Polar Ártico para beneficiarse de las bajas temperaturas.

Sin embargo, las organizaciones medioambientales creen que estas medidas para ahorrar energía tienen un límite. «En algún momento se tendrá que abordar el tipo de energía que alimenta estas instalaciones», dice Elizabeth Jardim, de Greenpeace.

Los gigantes tecnológicos como Facebook, Google, Apple, Amazon y Microsoft se han comprometido a usar solo energía renovable, pero otros todavía usan combustibles fósiles. Esta activista sugiere que los gobiernos promuevan políticas para incentivar a las empresas tecnológicas a que usen energía verde y para que aumente la transparencia en torno a la huella de carbono de este sector.

Menos vídeos de gatos

Mientras tanto, los usuarios de Internet también pueden desempeñar un papel. Por ejemplo, cambiando a compañías más ecológicas o simplemente reduciendo su uso de datos. Los datos consumen energía, por tanto, cuanto más datos se consuman, más energía se gasta.

El simple hecho de enviar una foto por correo electrónico puede emitir aproximadamente la misma cantidad de gases que la que consume un coche para recorren un kilómetro, según Luigi Carafa, director ejecutivo de Climate Infrastructure Partnership, una organización sin fines de lucro con sede en Barcelona. «El problema es que no vemos esto, por lo que no lo percibimos como un problema», dice.

Un estudio de 2019 realizado por el proveedor de energía OVO Energy concluyó que si los británicos enviaran un correo electrónico menos al día el país podría reducir su emisión de carbono equivalente a 81.000 vuelos de Londres a Madrid. Solo las imágenes de videos enviados generaron tantas emisiones de carbono como el conjunto de España en 2018, según el grupo de expertos francés The Shift Project.

«La gente ya puede reducir sus emisiones de carbono hoy si dejan de mirar videos de gatos», dijo Falsafi, profesor de Lausana que dirige el centro de investigación de la universidad para la informática sostenible, EcoCloud.

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