Técnico de Laboratorio examina una muestra de virus Ebola en el Centro de Investigación sobre Virus de Entebbe, Uganda

Enfermedades desatendidas, Ebola

Enfermedades Tropicales Desatendidas (3)
Fiebre Hemorrágica del Ebola

 

El virus del Ebola pertenece a la familia de los Filoviridae (filovirus), y comprende cinco especies distintas: Zaire, Sudán, Côte d’Ivoire, Bundibugyo y Reston.

A diferencia de las especies Côte d’Ivoire y Reston, las especies Zaire, Sudán y Bundibugyo se han asociado a importantes brotes de fiebre hemorrágica del Ebola declarados en África, con una elevada tasa de letalidad (25%–90%). La especie Reston puede infectar al ser humano, pero hasta la fecha no se han notificado enfermedades graves ni defunciones.

Técnico de Laboratorio examina una muestra de virus Ebola en el Centro de Investigación sobre Virus de Entebbe, Uganda
Centro de Investigación de Virus
Entebbe, Uganda
Reuters

La infección humana por el subtipo Reston de virus del Ebola, encontrado en la región del Pacífico Occidental, ha sido sólo asintomática, es decir que quienes la contrajeron no experimentaban síntomas clínicos de enfermedad. El reservorio natural de virus del Ebola parece residir en los bosques pluviales del continente africano y en algunas zonas de la región del Pacífico Occidental.

TRANSMISIÓN
El virus del Ebola se transmite por contacto directo con sangre, secreciones u otros líquidos corporales u órganos de personas infectadas. Las ceremonias de inhumación en las cuales los integrantes del cortejo fúnebre tienen contacto directo con el cadáver pueden desempeñar una función significativa en la transmisión de virus del Ebola.
Se han documentado en Côte d’Ivoire, la República del Congo y el Gabón casos de infección humana por virus del Ebola asociados a la manipulación de chimpancés, gorilas y antílopes de los bosques – muertos o vivos – infectados. También se ha notificado transmisión de la cepa Reston de virus del Ebola asociada a la manipulación de macacos cangrejeros.
Resultaron infectados muchos trabajadores de salud que tuvieron contacto directo con pacientes infectados por virus del Ebola y no habían adoptado las debidas precauciones para el control de las infecciones ni los procedimientos adecuados de aislamiento de los enfermos.
Período de incubación: 2 a 21 días.

SÍNTOMAS
La enfermedad se suele manifestar con la aparición súbita de fiebre, debilidad intensa, dolor de músculos, cabeza y garganta, a menudo seguida de vómitos, diarrea, petequias, insuficiencia renal y hepática, y en algunos casos hemorragia interna y externa. Los resultados de laboratorio muestran recuentos bajos de leucocitos y plaquetas, y aumento de las transaminasas.

DIAGNÓSTICO
Los análisis de muestras de sangre realizados por laboratorios especializados revelan la presencia de antígenos específicos y/o genes del virus. Pueden detectarse anticuerpos contra el virus, y éste puede aislarse en cultivos de células. La manipulación de las muestras durante las pruebas conlleva un peligro biológico extremo y sólo se realiza en condiciones de máxima contención biológica. Entre los nuevos descubrimientos en materia de técnicas de diagnóstico figuran métodos no invasores (análisis de muestras de saliva y orina) y análisis de muestras inactivadas para efectuar diagnósticos de laboratorio rápidos en apoyo de la gestión de casos durante las actividades de control de brotes.

TRATAMIENTO Y VACUNACIÓN
Los casos graves requieren cuidados intensivos porque los pacientes suelen estar deshidratados y necesitar rehidratación por vía intravenosa u oral con soluciones que contengan electrolitos.
No se dispone todavía de ningún tratamiento ni vacuna específicos para la fiebre hemorrágica del Ebola. Se están poniendo a prueba varias vacunas experimentales, pero podrían pasar varios años antes de que alguna de ellas esté disponible. Hay una nueva farmacoterapia que inicialmente parece prometedora, según los estudios de laboratorio, y se está evaluando más detenidamente. Sin embargo, eso también llevará varios años.
En estudios experimentales realizados en animales, la administración de suero hiperinmune no ha conferido protección contra la enfermedad.

CONTENCIÓN
Los presuntos casos se deben mantener aislados de otros pacientes, y se deben aplicar técnicas estrictas de aislamiento de enfermos.
Son esenciales la localización de los contactos y el seguimiento de quienes puedan haber estado expuestos a virus del Ebola por contacto directo con personas infectadas.
Se debe informar a todo el personal hospitalario sobre la naturaleza de la enfermedad y sus vías de transmisión. Se debe hacer especial hincapié en que los procedimientos invasores tales como la colocación de un catéter intravenoso o la manipulación de sangre, secreciones, catéteres y dispositivos de succión se realicen en condiciones estrictas de aislamiento. Todos los empleados de los hospitales deben tener bata, guantes, máscara y anteojos protectores. El equipo de protección no desechable no se debe reutilizar a menos que se haya esterilizado debidamente.
La infección también puede transmitirse por contacto con prendas de vestir o ropa de cama sucias de un paciente infectado por virus del Ebola. Por consiguiente, es preciso esterilizar esos objetos antes de manipularlos.
Las comunidades afectadas por la presencia de virus del Ebola deben velar por que la población esté bien informada, tanto sobre la naturaleza de la enfermedad misma como sobre las medidas necesarias de contención de brotes, inclusive las relativas a la inhumación de cadáveres. Se debe inhumar con prontitud y seguridad a quienes hayan muerto por causa de esa virosis.

CONTACTOS
Como la modalidad principal de transmisión de una persona a otra es el contacto con sangre, secreciones u otros líquidos corporales contaminados, toda persona que haya tenido contacto físico directo con algún paciente debe someterse a una vigilancia estricta, con control de la temperatura corporal dos veces por día, y hospitalización inmediata y aislamiento estricto recomendados en caso de aparición de fiebre.
El personal hospitalario que haya tenido contacto directo con algún paciente o material contaminados sin haber utilizado equipo de protección debe ser considerado como contacto y sometido a un seguimiento adecuado.

ANTECEDENTES
El virus del Ebola se identificó por primera vez en 1976 en una provincia ecuatorial occidental del Sudán y en una vecina región del Zaire (actualmente República Democrática del Congo), después de las epidemias registradas en Yambuku (en el norte de la República Democrática del Congo) y Nzara (en el sur del Sudán).

Entre junio y noviembre de 1976 en el Sudán, el virus del Ebola infectó a 284 personas y causó 151 defunciones. Entre septiembre y octubre en la República Democrática del Congo se registraron 318 casos, de los cuales 280 resultaron mortales. Hubo un caso aislado en la República Democrática del Congo en 1977 y otro brote en el Sudán en 1979 (33 casos, 22 de ellos mortales).
En 1989 se aisló el subtipo Reston de virus del Ebola en macacos cangrejeros (Macacca fascicularis) de laboratorio sometidos a cuarentena en Reston, Virginia (Estados Unidos de América). Entre 1989 y 1996 se registraron varios brotes causados por el subtipo Reston en monos importados de Filipinas a los Estados Unidos de América (Reston en Virginia, Alice en Texas y Pensilvania) y a Italia. Las investigaciones permitieron rastrear la procedencia de esos brotes hasta un establecimiento de exportación próximo a Manila, en Filipinas, pero no se determinó cómo se había contaminado éste. Murieron varios monos y se infectaron al menos cuatro personas, pero ninguna de éstas padeció síntomas de enfermedad.
Se confirmaron un caso humano de fiebre hemorrágica del Ebola del subtipo Côte d’Ivoire y varios casos en chimpancés en Côte d’Ivoire en noviembre de 1994.
En Kikwit (República Democrática del Congo) en 1995 se registró una epidemia grande con 315 casos, 250 de los cuales resultaron mortales.
En el Gabón, la presencia de fiebre hemorrágica del Ebola se documentó por primera vez en 1994 (19 casos, incluidas 9 defunciones). Se registraron brotes sucesivos en febrero (37 casos, incluidas 21 defunciones) y julio de 1996 (60 casos, incluidas 45 defunciones).
En octubre de 2000 se notificó la presencia de virus del Ebola en el distrito de Gulu, en el norte de Uganda. Entre septiembre de 2000 y enero de 2001, el subtipo Sudán de virus del Ebola infectó a 425 personas, causando 224 defunciones; esta epidemia ha sido la mayor causada por virus del Ebola documentada hasta el presente. Fue la primera reaparición notificada de virus del Ebola en el Sudán desde 1979.
En el Gabón y la República del Congo, entre octubre de 2001 y diciembre de 2003 (en Mékambo-Mbomo-Kéllé en 2001-2002, en Kéllé-Mbomo en 2003 y en Mbandza-Mbomo en 2003) se notificaron varios brotes de fiebre hemorrágica del Ebola del subtipo Zaire y se registraron 302 casos y 254 defunciones.
Desde que se descubrió el virus del Ebola se han documentado aproximadamente 1850 casos y más de 1200 defunciones.

RESERVORIO NATURAL
A pesar de los extensos estudios realizados se desconoce el reservorio natural de virus del Ebola, pero parece que éste reside en bosques pluviales del continente africano y de la región del Pacífico Occidental.
Aunque una fuente de infección del ser humano hayan sido primates no humanos, no se cree que éstos sean el reservorio sino que, como los seres humanos, esos primates resultan infectados por el reservorio natural directamente o a través de una cadena de transmisión originada en el reservorio natural.
En el continente africano la infección de casos humanos por virus del Ebola se ha asociado a contacto directo con gorilas, chimpancés, monos, antílopes de los bosques y puercoespines hallados muertos en la selva pluvial. Hasta el presente, el virus del Ebola se ha detectado en la naturaleza en cuerpos muertos de chimpancés (en Côte d’Ivoire y República del Congo), gorilas (Gabón y República del Congo) y duikers (República del Congo).
Se han formulado diversas hipótesis para tratar de explicar el origen de los brotes de virosis del Ebola. Las observaciones de laboratorio han mostrado que los murciélagos infectados experimentalmente por virus del Ebola no mueren, y ello ha llevado a suponer que estos mamíferos pueden desempeñar la función de mantener el virus en los bosques tropicales.
Se están realizando amplios estudios ecológicos en la República del Congo y el Gabón para identificar el reservorio natural de virus del Ebola.

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