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Más de 100 heridos por un ataque con gas cloro en Alepo. Cruce de acusaciones

El gobierno sirio y Rusia acusan a los rebeldes por el ataque. Los rebeldes lo niegan.

Al menos cien personas han resultado heridas por un ataque con gas tóxico en Alepo el pasado sábado, un acto del que el gobierno de Siria y Rusia, su aliado, han acusado a los rebeldes. Éstos, sin embargo, han negado su responsabilidad. La ciudad, después de un largo asedio, fue reconquistada hace dos años por el gobierno.

Según los sanitarios que atendieron a los heridos, éstos sufrían de dificultades respiratorias, inflamación ocular y otros síntomas que sugerían el uso de gas cloro. Las autoridades sirias, que son quienes controlan desde hace dos años la ciudad, acusaron a los rebeldes de lanzar el ataque, que fue respondido, según aseguraron, con bombardeos aéreos sobre el bastión insurgente de Idlib, donde habrían muerto siete niños y dos mujeres, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, con sede en Londres.

Antes de llevar a cabo el bombardeo Moscú advirtió del mismo al gobierno de Turquía, ya que la ciudad de Idlib está cerca de la frontera turca y su gobierno apoya a algunas de las facciones rebeldes. De hecho Turquía fue parte importante del acuerdo por el que se había firmado el alto el fuego en Idlib.

El ataque con gas tóxico se produjo durante un bombardeo sobre tres distritos de Alepo, en el que se han contabilizado al menos 107 heridos. Se trata del ataque más grave desde que la ciudad fue tomada por el ejército sirio hace casi dos años.

Aunque los médicos que atendieron a los heridos no tenían confirmación de que fuera cloro, trataron a los pacientes para atenuar esos síntomas, lo que funcionó.

Para Turquía y Rusia, enfrentados en este conflicto, el ataque tenían como objetivo dañar el acuerdo sobre Idlib.

Abdel-Salam Abdel-Razak, uno de los líderes del  insurgente Nour el-Din al-Zinki, aseguró que su grupo no dispone de armas químicas ni capacidad para producirlas. El portavoz de otro grupo, Failaq al-Sham, acusó a Damasco de estar detrás del ataque como pretexto para bombardear ciudades rebeldes.

El acuerdo ruso-turco firmado el pasado mes de septiembre creó una una zona desmilitarizada y evitó una ofensiva del ejército contra la región de Idlib, controlada por una coalición liderada por Tahrir al-Sham, formada por combatientes anteriormente vinculados a al-Qaeda.

Aunque aún no se ha determinado la autoría de este ataque, investigaciones anteriores demostraron la responsabilidad del gobierno de Siria en los ataques con gas sarin en 2017, así como varios ataques con gas cloro. El Estado Islámico también ha sido responsabilizado por usar gas mostaza.

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW) no ha confirmado hasta ahora que ningún grupo rebelde haya usado armas químicas en la guerra.

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