Los mosquitos que transmiten enfermedades pueden tener los días contados

Un equipo científico de Estados Unidos asegura que la sustancia para controlar la natalidad de los mosquitos podría estar lista en cinco años

Solo la malaria mata a casi medio millón de personas y la padecen más de 215 millones de personas cada año

Héctor Alonso

Un equipo de investigadores de la Universidad de Arizona (Estados Unidos) hicieron públicos ayer los avances contra los mosquitos, un vector que transmite enfermedades, como la malaria, que provocan centenares de miles de muertes cada año. El avance, publicado en la revista científica PLoS Biology, es el descubrimiento de una proteína exclusiva de los mosquitos hembra fundamental para que los huevos de las crías eclosionen. El bloqueo de dicha proteína provoca que los huevos tengan cáscaras defectuosas que provocan la muerte de los embriones.

El objetivo ahora es desarrollar un insecticida que provoque ese defecto en las cáscaras para reducir las poblaciones de mosquitos sin dañar a otros insectos como las abejas, fundamentales para la polinización de las plantas. Tampoco se pretende exterminar a los mosquitos como especie, sino evitar su proliferación en las temporadas en las que transmiten enfermedades.

En una entrevista el jefe del Departamento de Bioquímica de la Universidad de Arizona calificó este descubrimiento como «muy importante. Es efectivo contra los mosquitos, pero también es más seguro y menos dañino para el ecosistema que otros métodos» como sería la fumigación, aseguró a la Fundación Thomson-Reuters.

Si se lograra controlar la reproducción de ciertos mosquitos se podrían salvar decenas de miles de vidas cada año, como las que se pierden por la malaria, transmitida por el mosquito anofeles. De hecho, la Organización Mundial de la Salud, que considera al mosquito como uno de los animales más mortíferos del mundo, lleva tiempo insistiendo en que la lucha contra la malaria está estancada, a pesar de los avances.

216 millones de enfermos y 445.000 muertes cada año

La malaria afectó a 216 millones de personas en 2016 y mató a 445.000, sobre todo niños y recién nacidos, principalmente en África Subsahariana. Los costes económicos provocados por esta enfermedad por horas de trabajo perdidas y consumo de medicamentos son enormes.

Otras enfermedades transmitidas por los mosquitos son el Zika, el Chikungunya, la fiebre amarilla, el virus del Nilo Occidental y el dengue, que se ha multiplicado por 30 en las últimas décadas, según la OMS y también provocan decenas de miles de muertes cada año, o graves malformaciones congénitas, como es el caso del Zika, en los recién nacidos.

El estancamiento en la lucha contra esas enfermedades se debe, en parte, a que los mosquitos se están volviendo resistentes a las estrategias utilizadas durante largo tiempo, como las fumigaciones. Las enfermedades que transmiten también se vuelven resistentes, algo que está sucediendo con la malaria, lo que obliga a investigar constantemente en nuevos medicamentos.

Con esta técnica se impide que las hembras de mosquito sean fértiles a lo largo de su vida, que es de dos o tres semanas. El nuevo insecticida en forma de aerosol se aplicaría en las redes antimosquito que se usan con profusión en los países donde es endémico, así como en lugares donde suelen reproducirse. Este insecticida sería absorbido por los mosquitos hembra a través de las patas o el cuerpo e impediría que fueran fértiles.

El objetivo no es erradicar el mosquito, sino reducir su población durante las temporadas en que la enfermedad brota. La razón para no erradicar el mosquito es que también tiene una función polinizadora y son parte del ecosistema como otros insectos. Por ello, este equipo de Arizona prefiere hablar de «control de natalidad».


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