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Los diez conflictos que podrían empeorar en 2019

Sahel, Yemen, Afganistán, Irak, Myanmar, Sudán del Sur, Filipinas, Siria, Libia y Sudán

Héctor Alonso

La organización ACLED (Armed Conflict Location and Events Dataset), un centro académico especializado en el análisis de conflictos, ha publicado un informe en el que revisa los diez conflictos más preocupantes del panorama internacional y que probablemente empeorarán a lo largo de 2019. Su metodología se basa en el análisis de los mismos durante seis meses para poder establecer las tendencias clave, lo que supone una herramienta para la prevención.

Sahel

La región de Sahel abarca los siguientes países: Mali, Burkina Faso, Chad y Niger. Los conflictos entre comunidades y la violencia islamista probablemente empeorarán a lo largo del año, hasta convertir la zona en una de las más inestables del mundo. Además, en varios países se están produciendo protestas y manifestaciones contra los gobiernos por su respuesta a la violencia. Es una región fuertemente afectada por la sequía y por los desplazamientos de población.

Yemen

Probablemente se convierta en la peor crisis humanitaria del año. El alto el fuego en Hodeidah en 2018 disminuyó significativamente la cifra de muertes de civiles en esa región, pero no así en otras zonas del país. Aún continúan los ataques aéreos en otras regiones y la población sigue en un estado calamitoso por la escasez de alimentos, medicinas y agua potable. El alto el fuego es frágil y probablemente acabe rompiéndose.

Afganistán

Las conversaciones de paz que se iniciaron en 2018 entre los talibán y Estados Unidos continúan, pero el gobierno de Afganistán no participa en las mismas ya que los talibán se han negado a ello hasta que se retiren las tropas extranjeras. Estados Unidos parece dispuesto a marcharse del país, cediendo a las demandas de los talibán, pero éstos han seguido atacando objetivos estratégicos de la OTAN y del gobierno. Además el Estado Islámico está interviniendo cada vez con más intensidad en el país, atacando objetivos de los talibán y del gobierno.

Irak

Después de la derrota del Estado Islámico hace más de un año, el gobierno se enfrenta a importantes desafíos, y aumenta el riesgo de volver a la guerra civil. En julio se formó un gobierno unificado, que está en condiciones de iniciar la reconstrucción. Sin embargo, los retrasos en comenzar el proceso han provocado protestas por parte de la población por la falta de prestación de servicios y el altísimo nivel de desempleo. Hay más de un millón de desplazados y el Estado Islámico se está adaptando para luchar en un nuevo escenario. Ya no tiene el control efectivo de territorios, pero se mantiene fuerte en zonas desérticas o montañosas, desde donde lanza ataques estratégicos contra líderes tribales y políticos, tratando de aumentar la tensión entre las comunidades árabes y kurdas.

Myanmar

Myanmar, la antigua Birmania, podría sufrir un conflicto armado interétnico.

El alto el fuego unilateral declarado por el ejército de Myanmar a fines de 2018 aumentó las esperanzas de que la violencia entre el ejército y grupos guerrilleros disminuyera en 2019. Así ha pasado en Kachin y en las regiones del norte. Sin embargo el alcance de este alto el fuego sigue siendo limitado. El gobierno ha cometido, además, violaciones de derechos humanos contra la minoría musulmana del país y otras minorías, como la muerte de detenidos, o el bloqueo de las redes sociales e internet en varias zonas del país para silenciar a la población y que no se conozcan los abusos. En algunas regiones se están produciendo constantes enfrentamientos interétnicos que podrían derivar en un conflicto civil.

Sudán del Sur

Hasta el momento la violencia en Sudán del Sur ha estado marcada por dos conflictos: el enfrentamiento armado entre los comandantes militares disidentes y las fuerzas estatales y sus aliados paramilitares, y la violencia comunitaria persistente.

En 2019 se ha desarrollado una intensa campaña militar del ejército y grupos paramilitares que le apoyan contra grupos armados en la región de Ecuatoria Central, como el Frente Nacional de Salvación (NAS). En esta guerra son los civiles las víctimas, que sufren ataques por parte de ambos bandos. La falta de seguridad en el país ha provocado la escasez de datos sobre lo que está pasando y sobre las violaciones de los derechos humanos. Durante la temporada de lluvias, que comenzó en mayo, disminuyó la violencia. Sin embargo se teme que se recrudezca a finales de año, en plena temporada seca.

Filipinas

Autoritarismo creciente. Tras las elecciones de mayo, el presidente Duterte cuenta con un poder más estable, lo que le está permitiendo llevar a cabo su política con más libertad. Por ejemplo, su guerra contra las drogas, que ha derivado en ejecuciones extrajudiciales y una fuerte represión contra sospechosos, muchas veces acusados sin pruebas. También se está actuando contra funcionarios y políticos de la oposición, y contra activistas de organizaciones de derechos humanos, acusándoles de estar involucrados en el narcotráfico, o asesinándoles, lo que se está interpretando como una estrategia para silenciar a la oposición. Los informes indican también que durante 2019 continuarán los combates entre las fuerzas gubernamentales y las organizaciones armadas en la región de Bangsamoro.

Siria

Aumento de la represión. La guerra continúa entre el gobierno y una variedad de grupos armados, que incluyen rebeldes salafistas, yihadistas, además de diversas milicias opositoras al régimen. También están aumentando los ataques con bombas, así como los ataques aéreos del ejército contra posiciones rebeldes, muchas veces en áreas civiles.

El Estado Islámico, al igual que ha sucedido en Irak, ha perdido sus últimos enclaves en Siria. En marzo el ejército y sus aliados lograron tomar el control del último enclave del EI en la orilla oriental del río Éufrates, relegando al EI a unos pocos focos restantes en el desierto. Al carecer de un control territorial significativo, el Estado Islámico está llevando a cabo ataques selectivos por todo el país.

Libia

La guerra civil continúa, sin signos de una posible paz en un futuro cercano. Más bien, el panorama muestra una probable fragmentación del país.

Durante 2019 ha ido avanzando y fortaleciéndose el Ejército Nacional de Libia (ENL), una facción armada bajo el mando de Khalifa Haftar, opositora al gobierno reconocido internacionalmente, que cada vez cuenta con menos territorio bajo su control. El ENL ha ampliado su presencia e influencia en el sur de Libia desde mediados de enero. Ha firmado la paz con grupos armados tuareg y se ha enfrentado con otros, para mantener el control de campos petrolíferos.

Sudán

Inestabilidad e incertidumbre.

Después de meses de protestas el presidente Omar al-Bashir ha sido derrocado este año por un golpe militar, lo que ha provocado incertidumbre en el país y en la región: Sudán está muy implicado en la política regional, incluyendo en los conflictos regionales: en el Cuerno de África, el norte de África o en el Sahel. El nuevo gobierno podría generar aún más inestabilidad en la región.

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