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La OMS pone en marcha equipos de respuesta rápida al COVID-19 en África

En Kenia se ha capacitado a 1.500 trabajadores de salud para atender a la población

La mayor parte de los casos son importados. Solo ha habido transmisión local en Senegal, Argelia y Sudáfrica

Cuando el gobierno de Kenia anunció el primer caso de COVID-19 en el país, el médico Jackson Njoroge ya estaba trabajando. Él y sus colegas del Equipo de Respuesta Rápida del Ministerio de Salud de Kenia ya habían elaborado una lista de personas que podrían haber entrado en contacto con el primer paciente y trabajaban para localizarlos. Su misión era también encontrar otro pasajero del vuelo que trajo el virus al país. Estaban preparados: la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha capacitado ya a 1.500 trabajadores de salud en varios centros de salud para prepararse para esta situación. Cuando se identificó el primer caso, se pasó de un estado de preparación al modo de respuesta.

Rastrear el contacto resultó difícil al principio: el paciente no había cumplido con las pautas de cuarentena para los recién llegados y no contestaba a su teléfono. El rastreo de contactos implica identificar a cualquier persona con la que un caso confirmado pueda haber entrado en contacto desde dos días antes del inicio de los síntomas hasta 14 días después. El equipo de Njoroge es uno de los cuatro equipos de respuesta rápida que trabajan en el Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud, cada uno con cinco miembros del personal médico capacitado.

El Centro también tiene una línea directa para que la población reciba información, denuncie casos sospechosos y o aclare sus dudas. Gracias a los esfuerzos combinados del Equipo de Respuesta Rápida, una compañía de telefonía y los servicios de seguridad nacional, Njoroge pudo rastrear los contactos y asegurarse de que estuvieran aislados para las pruebas. Estaban preparados.

En la recién creada unidad de tratamiento y aislamiento de coronavirus en el Hospital Nacional de Referencia Kenyatta, los contactos rastreados esperaban ansiosos los resultados de sus pruebas. Njoroge ayudó a calmar sus nervios, desempeñando el papel de médico, maestro y consejero simultáneamente. Él y su equipo tratan el trabajo con la mayor seriedad. «No hay lugar para errores», dice el Dr. Njoroge mientras revisa el equipo de protección personal de Sharon Akinyi, una enfermera de 20 años y miembro más joven del equipo.

La prueba del contacto dio positivo, el tercer caso confirmado de COVID-19 en Kenia. Se empezó a establecer una nueva red de contactos, y el proceso recomenzó.

El rastreo de contactos es un componente esencial de una red de vigilancia sólida. Hasta ahora, la mayoría de los casos en África han sido importados. Solo se ha producido transmisión local en Senegal, Sudáfrica y Argelia. Para evitar la transmisión comunitaria, es vital cortar la propagación en una etapa temprana.

La OMS ha estado apoyando a los ministerios de salud de los países africanos: en 36 se ha recibido capacitación en respuesta rápida y seguimiento de contactos. En Etiopía, un país con experiencia en localizar personas potencialmente enfermas o contagiosas, también ha sido necesaria la capacitación, sobre todo para garantizar que los trabajadores de salud se mantengan a salvo de contagios.

Es vital rastrear los contactos

El rastreo de contactos es una intervención importante en la lucha contra COVID-19 en África, particularmente cuando tantos países tienen sistemas de salud débiles que pueden verse abrumados por un brote a gran escala. Es la manera de proteger a toda la comunidad. También es un beneficio para la persona. Cuando busca atención médica en la etapa más temprana, sus posibilidades de mejorar o sobrevivir son muy altas. Puede protegerse y no tendrá las peores complicaciones.

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