Etiopía se enfrenta a la peor sequía en cuarenta años

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Etiopía se enfrenta a la peor sequía de los últimos 40 años

La falta de precipitaciones amenaza con arrasar los avances conseguidos en los últimos años

Héctor Alonso

Etiopía se muere de sed. Como en otras partes de África la falta de precipitaciones está arruinando las cosechas, matando el ganado y expulsando a la gente de sus hogares. Los efectos directos son la escasez de alimentos básicos y la subida de sus precios, una espiral que amenaza con llevarse por delante los avances conseguidos en los últimos años.

Según los organismos de la ONU se trata de la peor sequía de los últimos cuarenta años.

La región del Sahel -Burkina Faso, Níger, Chad, Mali y Nigeria- se enfrenta a lo que Naciones Unidas considera ya la peor crisis de la década debido a la irregularidad de las precipitaciones y la subida media de las temperaturas -por encima de la media mundial-. Más de 27 millones de personas de esa región, vecina de Etiopía, están ya pasando hambre y otros once millones podrían sumarse en los próximos meses. Ahora es Etiopía, que además está sufriendo un conflicto armado con los rebeldes del norte del país que ha provocado ya 1,6 millones de desplazados, la que se suma a esa emergencia.

Las consecuencias de esta situación se están notando ya en los servicios de salud etíopes, que sufren una presión insoportable: su personal está sobrecargado de trabajo y los recursos son limitados. Hasta la llegada de esta crisis Etiopía había logrado reducir la mortalidad y morbilidad materna e infantil, pero esos avances están en peligro. El director del Hospital General de Gode ha reconocido un aumento de las muertes neonatales e infantiles en los últimos meses, sobre todo de niños que han viajado hasta 200 kilómetros en condiciones penosas para poder llegar al hospital.

Falta de lluvias

En el este y el sur del país las lluvias estacionales no han llegado. Es la tercera vez que sucede desde finales de 2020. La consecuencia ha sido el desplazamiento de 286.000 personas tras agotarse los alimentos y morir el ganado: 1,4 millones de vacas y cabras han muerto por falta de agua y pasto. La mayoría de la población rural en Etiopía vive de la agricultura familiar: si no llegan las lluvias, no hay cosecha, dinero ni alimentos. Por el momento más de ocho millones de etíopes están sufriendo directamente las consecuencias de la sequía.

Otra consecuencia relacionada con el desplazamiento es el aumento del riesgo de violencia sexual y física para mujeres y niñas. También han aumentado los matrimonios infantiles, algo que suele suceder cuando en un país de escasos recursos se produce una crisis como esta: al final mujeres y niñas acaban siendo las mayores víctimas.

 

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