El saqueo de Bolivia

Pilar Estébanez
Pilar Estébanez

Pilar Estébanez, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Humanitaria

Ya son 23 los muertos en las calles de Bolivia por la represión del ejército y la policía, y el autoproclamado gobierno, que no cuenta con el apoyo parlamentario y que asumió el poder tras la salida de Evo Morales, acaba de firmar un decreto en el que se garantiza la impunidad legal de las fuerzas de orden en la represión de las manifestaciones. Dicho de otro modo, se les da carta blanca para la represión de todo el que se oponga a lo que ningún gobierno europeo hasta ahora ha considerado un golpe de estado.

No se entiende la tibieza con la que Europa, occidente en general, está reaccionando frente a los dos grandes conflictos que se están desarrollando en Latinoamérica: Chile y Bolivia. En Chile las protestas de la población, harta de los recortes sociales y la subida de los precios, se ha saldado de momento con 23 muertos -el mismo número de fallecidos que en Bolivia-, miles de detenidos y acusaciones de violaciones y abusos contra la policía y el ejército.

En Bolivia este decreto que exime de responsabilidades en la represión, firmado por la autoproclamada presidenta interina, Jeanine Áñez, ha provocado la alarma de la Organización de Estados Americanos y de organizaciones como Human Rights Watch. Sin embargo, se echa de menos la movilización de la sociedad civil, las organizaciones internacionales y la respuesta decidida de los gobiernos europeos. Se supone que la Unión Europea coordina la política exterior común y además el comisario es el español Borrell, que por los vínculos entre España y Bolivia tendría algo que decir. Sin embargo todos mantienen un silencio cómplice. 

Los miembros de este nuevo gobierno ya han amenazado a los miembros del anterior ejecutivo, arrestado a ministros, han quemado las casas de algunos, y han amenazado con prender fuego a la biblioteca de Álvaro García Linera, intelectual y uno de los hombres fuertes de Evo Morales. De Jeanine Áñez, senadora y antigua presentadora de televisión, se conocen, sobre todo, sus pintorescas declaraciones en defensa de la Biblia y la religión cristiana.

Al margen de las razones por las que se ha expulsado a Evo Morales del país, obligándole a pedir refugio en México, una cosa está clara: las principales víctimas de este conflicto son los más desfavorecidos. Las mujeres y la población indígena, a los que la nueva presidenta del país ha insultado en numerosas ocasiones, despreciando su cultura y sus tradiciones.

Algunos analistas ven que en este proceso hay fuertes motivaciones económicas y el apoyo de Estados Unidos ha sido inmediato. Se trata del litio, un mineral estratégico para la fabricación de baterías, sobre todo de móviles. Bolivia tiene las mayores reservas mundiales, con mucha diferencia, de este mineral. Y la posibilidad de que Evo Morales estuviera negociando con China la explotación de estas reservas en lugar de ceder la explotación a empresas americanas o europeas, podría, según estos analistas, ser la causa que ha precipitado la caída de Evo Morales.

A lo largo de los próximos meses veremos cómo se desarrollan los acontecimientos en Bolivia, con un ejecutivo cuyo objetivo es eliminar cualquier rastro del gobierno de Evo Morales, durante el cual, y al margen de sus maniobras para tratar de mantenerse en el poder, se redujo la pobreza, la tasa de analfabetismo y creció la renta per capita.

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