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El desastre perfecto: medio millón de niños refugiados, campamentos repletos y los ciclones acercándose

Héctor Alonso

Las ONG alertan del riesgo que corren 520.000 niños rohingyas refugiados en Bangladesh ante la llegada de la temporada de ciclones

Los superpoblados y destartalados campamentos y asentamientos informales de Bangladesh, donde se han refugiado cerca de 800.000 rohingyas, son una ratonera para el más de medio  millón de niños que habitan en ellos, y una zona de alto riesgo durante la temporada de monzones y ciclones que azotan esa región, y que suele comenzar en marzo.

Organizaciones como UNICEF han alertado del peligro para los refugiados cuando llegue el monzón y los violentos ciclones que suelen inundar aquella área de Bangladesh. La situación actual ya es muy arriesgada para los refugiados, que malviven en campamentos superpoblados o en asentamientos informales, sin apenas acceso a los servicios básicos para la supervivencia, como agua potable, refugio, saneamiento o salud. De hecho, una epidemia de difteria ha provocado al menos 4.000 enfermos y 32 muertes, 24 de ellos niños.

Las fuertes lluvias del monzón son un riesgo para la llegada de otras enfermedades, como el cólera, la hepatitis E, que puede ser mortal para embarazadas y bebés, o la malaria, cuyos mosquitos se reproducen en los charcos que dejan las lluvias. Otros riesgos son los deslizamientos de tierras y las inundaciones, así como las riadas en zonas ocupadas por los refugiados.

A pesar del trabajo de las distintas organizaciones que se han desplazado a la zona de Cox´s Bazar en Bangladesh, donde se han concentrado los refugiados, no todos los refugiados tienen acceso a agua potable o saneamiento, y aún menos a refugios seguros frente a los elementos.

Los ciclones tropicales azotan Bangladesh en dos temporadas, de marzo a julio y de septiembre a diciembre, y el mayor número de tormentas se producen en mayo y octubre. En mayo del año pasado el ciclón Mora destruyó la cuarta parte de los refugios de los rohingyas que ya vivían allí.

Después de la temporada de tormentas y ciclones llega el monzón, un fenómeno meteorológico que se caracteriza por lluvias interminables y que provoca inundaciones, deslizamientos de tierras y que podría poner el peligro los sistemas de saneamiento y suministro de agua de los refugiados.

Mientras se espera la llegada de las tormentas las ONG y agencias humanitarias tratan de preparar el terreno, vacunando a los niños y mejorando los sistemas de suministro, pero la cantidad de refugiados es enorme y su dispersión en diversos asentamientos complica mucho las operaciones. De nuevo, las organizaciones piden que se permita el regreso de los rohingyas a sus aldeas de origen con seguridad y garantías, algo que el gobierno de Myanmar no parece dispuesto a conceder.

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