El alto precio de ser niño en Siria

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En los últimos meses, el aumento de la violencia en el norte de Siria está poniendo en grave peligro a miles de niños. Con la disminución de la posibilidad de ayudar por la violencia y el cansancio de los medios de comunicación, las organizaciones humanitarias que trabajan en la zona piden que no se olvide este conflicto, que se prolonga ya desde hace once años.

La guerra de Ucrania y otros acontecimientos internacionales han hecho que se olvide la guerra civil que sufre Siria y cuyas mayores víctimas son los civiles, sobre todo los niños. Recientemente cohetes han impactado en un mercado, matando a quince personas, y una motocicleta ha estallado en un campo de desplazados, matando a tres niños. Siguen los bombardeos sobre aldeas, matando civiles, pero esas noticias no son recogidas por los medios de comunicación.

Aumento de ataques aéreos

La guerra de Siria sigue siendo una de las crisis humanitarias más grandes del mundo, con millones de desplazados internos y de refugiados en los países vecinos. Es, de hecho, la crisis que más refugiados ha producido en los últimos años. Muchos de los que quedan viven en condiciones miserables y de hacinamiento y están expuestos diariamente a todas las formas de violencia. En todo el país, los niños están experimentando una crisis de protección sostenida.

Los datos de War Child,  una ONG con base en Holanda, corroboran esta afirmación, destacando que entre 2015 y principios de agosto de este año, 1.874 incidentes afectaron a niños solo en el norte de Siria, con un resultado de 1.664 muertes. De estos incidentes, el 89% estuvo relacionado con actividades de conflicto y ataques indiscriminados, incluidos bombardeos aéreos y de artillería, enfrentamientos armados y explosiones.

Lo que es peor, la violencia se ha intensificado en los últimos meses. Más de 100 personas, incluidos niños, han muerto a causa de los ataques aéreos desde junio, lo que ha provocado el mayor desplazamiento registrado desde marzo de 2020, según las Naciones Unidas.

Una respuesta integrada

War Child trabaja en estrecha colaboración con sus socios sirios para brindar una combinación integrada de apoyo psicosocial, protección y educación a los niños de toda la región, y ha visto cómo la situación se ha deteriorado en los últimos meses.

“Los ataques aéreos, a menudo contra edificios donde se refugian familias desplazadas, se han vuelto más frecuentes”, dice Adel Aldahien, especialista en protección infantil de War Child. “La gente vive al día, en un constante estado de miedo”.

“Los niños abandonan la escuela y salen a trabajar en un intento desesperado por alimentar a sus familias”, continúa. Niños como Muhammad, de nueve años…

Peaje físico y mental

Después de perder a su padre en la guerra y mudarse de un lugar a otro, Muhammad, su madre y sus hermanas tuvieron que mudarse a la casa de su abuelo. Con pocos medios para sobrevivir, se vio obligado a convertirse en el sostén de la familia. Dejó la escuela y comenzó a trabajar en un taller de reparación de motocicletas desde temprano en la mañana hasta la noche con un breve descanso para comer. Su empleador lo golpeaba y reprendía regularmente.

Todo esto tuvo un gran impacto en su bienestar. Se aisló y retrajo socialmente y sufrió desnutrición. El caso de Muhammad fue identificado directamente por su antiguo maestro, quien lo remitió al equipo de gestión de casos de War Child.

Un camino a seguir

Hoy, Muhammad recibe tratamiento en un centro de salud por desnutrición y se está reintegrando a la escuela con actividades de apoyo psicosocial. Mientras tanto, su madre toma clases de sensibilización sobre los efectos negativos del trabajo infantil en la salud mental y física de los niños.

 

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