Cumbre del Clima: las víctimas del cambio climático son los países pobres

En la última década más de 20 millones de personas se han visto obligados a huir de sus hogares por el empeoramiento del clima, la mayoría en países pobres

Las pérdidas provocadas por los eventos climáticos extremos serán de 50.000 millones de dólares en 2022 y 300.000 millones de dólares en 2030

Héctor Alonso

El empeoramiento del clima -sequías prolongadas, inundaciones, ciclones y tormentas- han expulsado en la última década a más de 20 millones de personas de sus hogares, convirtiéndolas en desplazados. Este problema empeorará a menos que se actúe de forma decidida contra el cambio climático, según un informe publicado hoy por Oxfam, una de las grandes organizaciones no gubernamentales del mundo. La mayoría de estos desplazados viven en países pobres o empobrecidos, donde es tres veces más probable convertirse en desplazado por el clima que por la guerra.

Entre el 10 y el 20 por ciento de estos desplazados se convierten en «permanentes». Es decir, no vuelven a regresar al lugar en el que vivían.

Hay países, como Cuba, República Dominicana o la nación isleña de Tuvalu en los que cerca del 5 por ciento de su población se ve obligada a abandonar sus casas todos los años debido a eventos climáticos. Somalia, un país que sufre un conflicto bélico interminable, ha sufrido a lo largo de los últimos años sequías e inundaciones recurrentes -últimamente ambos desastres al mismo tiempo- que han desplazado a cientos de miles de personas.

El informe de Oxfam ha sido difundido coincidiendo con la Cumbre del Clima que comenzó hoy en Madrid y en la que, durante dos semanas, se discutirá y se decidirán medidas para tratar de detener algo que Naciones Unidas ve prácticamente imparable: la subida de temperaturas y las consecuencias que ello acarreará para la población mundial.

Con los datos en la mano, la principal víctima de los eventos climáticos está siendo la población de los países pobres. Son países que tratan de salir de la pobreza y de los conflictos pero los desastres relacionados con el clima solo empeoran su situación. Las prolongadas sequías e inundaciones destruyen cosechas y rebaños y arruinan el medio de vida de millones de personas cuya única fuente de ingresos es la agricultura de subsistencia. A falta de ingresos o alimentos engrosan un cada vez mayor ejército de desplazados que se traslada de sitio en sitio tratando de sobrevivir, o que acaba instalándose en condiciones muy precarias en los suburbios de ciudades que no están preparadas para prestar servicios, como sanidad, saneamiento de aguas, educación o trabajo.

Siete de los diez países con más porcentaje de su población desplazada son países insulares en desarrollo, principalmente en el Pacífico y en El Caribe. Por continentes, Asia acumula el 80 por ciento de todas las personas del mundo obligadas a abandonar sus hogares por desastres climáticos. Centenares de miles de personas en Filipinas o Sri Lanka viven en zonas amenazadas por ciclones o inundaciones, cada vez más frecuentes y con mayor violencia. Solo un ciclón, Fani, obligó a evacuar a 3,5 millones de personas en Bangladesh e India el pasado mes de mayo.

Según los datos ofrecido por Oxfam, la cantidad de desastres climáticos considerados «extremos» se ha multiplicado por cinco en la última década.

El coste económico

El aumento progresivo de desplazados por el cambio climático supone una amenaza cada vez mayor para la economía de muchos países, además de una fuente de inestabilidad. Se pierden recursos y aumenta el gasto en países cuyas economías ya son de por sí frágiles.

Uno de los temas de los que se hablará en la Cumbre de Madrid, por iniciativa de las organizaciones ambientalistas y de desarrollo, será el establecimiento de un fondo que sirva para rescatar a los países más perjudicados por las consecuencias del cambio climático.

Estos países, que sufren las consecuencias con mayor violencia, no son, precisamente, los que más han contribuido con sus emisiones al calentamiento global.

Algunas organizaciones, como el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo, ha calculado que para el año 2022 se necesitarán 50.000 millones de dólares anuales para afrontar las pérdidas causadas por el clima. La cifra podría aumentar hasta 300.000 millones de dólares para 2030.

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