Cada dos segundos una persona es expulsada de su hogar por el cambio climático

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epa07447732 A handout photo made available by the International Federation of Red Cross (IFRC) showing people carry their persinal effects through a flooded section of Praia Nova, Beira, Mozambique, after the cycloneTropical Cyclone Idai destroyed and damaged homes and knocked out electricity and communications on 15 March 2019, issued 18 March 2019. The IFRC state that Tropical Cyclone Idai made landfall on the evening of 14/15 March near the central Mozambican city of Beira. The cyclone with maximum sustained winds estimated as between 170 and 190 km/h brought torrential rains to Sofala, Zambezia, Manica and Inhambane provinces. The cyclone caused significant destruction in Beira Mozambique's fourth largest city with a population of over 500.000 - and surrounding villages. The full extent of the damages remain unclear as roads are cut off, including those leading to the city. Power and communications lines are down. An initial Red Cross aerial assessment estimated that about 90 per cent of the city and its surrounds was damaged or destroyed. EPA/Denis Onyodi / IFRC / HANDOUT MANDATORY CREDIT: IFRC HANDOUT EDITORIAL USE ONLY/NO SALES

Más de veinte millones de personas abandonan su hogar cada año por los desastres climáticos

Los desastres provocados por el clima fueron el principal impulsor del desplazamiento interno en la última década, obligando a más de 20 millones de personas al año, una persona cada dos segundos, a abandonar sus hogares, según un informe publicado por Oxfam.

Los habitantes de muchos países del mundo tienen ahora siete veces más probabilidades de ser expulsadas de sus hogares por ciclones, inundaciones e incendios forestales que por terremotos y erupciones volcánicas, y tres veces más probabilidades que a causa de un conflicto.

Si bien nadie es inmune (en las últimas semanas, los incendios forestales en Australia y las inundaciones en Europa han desplazado a miles de personas), el estudio de Oxfam muestra que las personas en los países pobres, que tienen la menor responsabilidad de la contaminación global por carbono, están en mayor riesgo. Alrededor del 80 por ciento de todas las personas desplazadas en la última década viven en Asia, hogar del 60 por ciento de la población mundial y más de un tercio de las personas en el mundo que viven en la pobreza extrema.

Las personas más pobres de los países más pobres están pagando el precio más alto: el cambio climático está obligando a las personas de todo el mundo -los agricultores hambrientos en Guatemala, los pastores en Etiopía y los afectados por los ciclones en Asia o África del Sur- a abandonar sus hogares y enfrentarse a un futuro incierto.

Se espera que el apoyo financiero para las comunidades, incluidas las comunidades desplazadas, que han sufrido pérdidas y daños como resultado de la crisis climática, sea el centro de atención en la Cumbre del Clima de la ONU que se inauguró ayer en Madrid.

Los impactos desiguales de la crisis climática son evidentes en todo el mundo. Por ejemplo, en marzo de 2019, el ciclón Idai desplazó a 51.000 personas en Zimbabwe. Las comunidades más afectadas vivían en las zonas rurales de Chimanimani y Chipinge, donde la infraestructura y las viviendas deficientes no pudieron soportar las fuertes lluvias y el viento. Las mujeres desplazadas son particularmente vulnerables ya que se enfrentan altos niveles de violencia sexual.

Las personas en países de ingresos bajos y medianos bajos como India, Nigeria y Bolivia tienen cuatro veces más probabilidades de ser desplazadas por desastres climáticos extremos que las personas en países ricos como los Estados Unidos.

Los pequeños Estados insulares en desarrollo constituyen siete de los 10 países donde las personas enfrentan el mayor riesgo de desplazamiento interno debido a fenómenos meteorológicos extremos. En promedio, casi el cinco por ciento de la población de Cuba, Dominica y Tuvalu, fueron desplazados por el clima extremo cada año en la década entre 2008 y 2018. Las emisiones per cápita de los pequeños Estados insulares en desarrollo son alrededor de un tercio de las de los países de altos ingresos.

Los países donantes ricos no están apoyando a los países pobres en la financiación de los crecientes daños provocados por los desastres climáticos extremos. El informe de Oxfam muestra que las pérdidas económicas causadas por desastres climáticos extremos en la última década equivalieron al dos por ciento del ingreso nacional de los países. Esa cifra es mucho más alta para algunos países, como los pequeños estados insulares, donde alcanzan hasta el 20 por ciento de sus ingresos.

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