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Siria: la ofensiva del ejército empujará a 2,5 millones de personas hacia Turquía

Mapa del conflicto de Siria, con las zonas que controla cada parte

Las organizaciones humanitarias advierten sobre una situación “catastrófica” mientras los sirios se preparan para la ofensiva

Héctor Alonso

Una ofensiva del ejército sirio en el enclave de Idlib, controlado por los rebeldes, tendría un impacto humanitario “catastrófico” y provocaría niveles de sufrimiento civil sin precedentes en la guerra de siete años, según han advertido las organizaciones humanitarias que trabajan en la zona, según ha informado la Fundación Thomson-Reuters.

El gobierno sirio ha proclamado su intención de recuperar esa región, situada en la parte noroccidental de Siria, actualmente bajo control de los rebeldes y donde se han refugiado miles de sirios que han huido de otras partes del país, pero también yihadistas. Algunas informaciones confirman que tropas de élite habrían llegado ya a la zona para comenzar a preparar la ofensiva.

Los portavoces de diversas organizaciones que trabajan en la zona han alertado de que la ofensiva a gran escala podría ser catastrófica para una población ya debilitada por las duras condiciones de vida -sin alojamientos seguros, escasa agua potable, alimentos y medicinas-. En este sentido la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que las bajas tasas de vacunación en la región podrían acabar propiciando la aparición de brotes de enfermedades como la polio. Asimismo, las tasas de desnutrición aguda en Idlib, como ha informado la OMS son muy altas.

Para la OMS “la situación de salud en el noroeste de Siria ya es grave y parece empeorar”, aseguró el pasado lunes el director regional de emergencias de la OMS, Michel Thieren, en un comunicado en el que solicita más fondos para la región.

“Si la OMS no recibe fondos adicionales, más de dos millones de personas atrapadas en el fuego cruzado podrían no tener acceso a los servicios de atención médica esenciales, incluida la atención de traumas que salvan vidas”.

El noroeste de Siria, donde se encuentra Idlib, es la última gran área aún en manos de los combatientes contrarios al presidente Bashar al-Assad, después de que el gobierno retomara el control del área alrededor de Damasco y el suroeste a principios de este año.

El ejército sirio lanzó panfletos sobre Idlib a principios de este mes, instando a la gente a aceptar la vuelta al control del estado y diciéndoles que la guerra estaba llegando a su fin.

Muchos de los que se han refugiado en Idlib viven en tiendas abarrotadas y refugios con poco acceso a agua potable, alimentos y atención médica adecuada, de acuerdo con las agencias de ayuda.

La guerra ya ha matado a cientos de miles de personas y expulsado a 11 millones de personas de sus hogares, y las Naciones Unidas han expresado su preocupación de que una ofensiva en Idlib podría obligar a 2,5 millones de personas a tratar de cruzar la frontera turca, donde miles de desplazados llevan tiempo acampados junto al muro que separa ambos países. Turquía cerró sus fronteras a los sirios y en junio de este año finalizó la construcción un muro de más de 700 kilómetros a lo largo de toda su frontera con Siria.

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