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Acuerdo histórico para reducir la desigualdad de género: se invertirán 3.800 millones de dólares

Canadá, la UE, Japón, Reino Unido y el Banco Mundial invertirán casi cuatro mil millones de dólares para reducir las barreras y mejorar la educación de las mujeres y niñas en todo el mundo

La igualdad de género es un derecho humano fundamental y una prioridad para Canadá y su Presidencia del G7. Para que la igualdad de género sea una realidad, todas las mujeres y niñas de todo el mundo deben tener el mismo acceso a una educación de calidad y oportunidades de aprendizaje. Cuando las mujeres y las niñas tienen las mismas oportunidades de aprender, crecer y tener éxito, ayudan a construir una economía que funcione para todos.

Canadá, junto con la Unión Europea, Alemania, Japón, el Reino Unido y el Banco Mundial, anunciaron hoy una inversión de cerca de 3.8000 millones de dólares en créditos CAD, marcando un cambio fundamental para mejorar el acceso y reducir las barreras a la educación de calidad en todo el mundo. El anuncio, hecho durante la Cumbre del G7 representa la mayor inversión individual en educación para mujeres y niñas en situaciones de crisis y conflicto. Tiene el potencial de hacer una diferencia en las vidas de millones de las mujeres y niñas más vulnerables del mundo.

Estas inversiones respaldarán la acción global para:

Equipar a las mujeres y las niñas con las habilidades necesarias para los trabajos del futuro

Mejorar la capacitación de los docentes para proporcionar un mejor plan de estudios para mujeres y niñas

Mejorar la calidad de los datos disponibles sobre la educación de las mujeres y las niñas

Promover una mayor coordinación entre los socios humanitarios y de desarrollo

Apoyar métodos de educación innovadores, especialmente para grupos vulnerables y de difícil acceso, incluidos los refugiados y las personas desplazadas

Apoyar a los países en desarrollo en sus esfuerzos por brindar igualdad de oportunidades a las niñas para completar al menos 12 años de educación de calidad, desde la escuela primaria hasta la secundaria.

Canadá trabajará con estos socios junto con otros para apoyar la educación de mujeres y niñas en todo el mundo. También se asegurarán de que se incluyan las voces de las mujeres y las niñas cuando se toman decisiones sobre educación y empleo.

“Necesitamos trabajar juntos para asegurar que todas las mujeres y niñas tengan acceso a una educación de calidad y a una capacitación moderna en habilidades. Desde la escuela primaria hasta la secundaria y más allá, las mujeres y las niñas en situaciones de crisis y conflicto deben tener las mismas oportunidades para triunfar. Invertir en su educación no es solo lo correcto, es lo más inteligente. Si se les da la oportunidad, sabemos que las mujeres y las niñas generarán un cambio positivo y ayudarán a construir mejores vidas para ellas, sus familias, sus comunidades y, a su vez, el mundo”, afirmó en su discurso el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

El compromiso se concretará de la siguiente manera: 

Canadá invertirá 400 millones durante tres años, además de los 180 millones que ya ha proporcionado en enero de este año a la Asociación Global para la Educación para 2018-2020.

La Unión Europea invertirá 72 millones de euros en tres años.

Alemania aportará 75 millones de euros.

Japón invertirá 200 millones de dólares en educación de calidad para niñas y mujeres, incluso en emergencias o en estados frágiles o afectados por conflictos.

El Reino Unido ha anunciado la inversión de 187 millones de libras esterlinas, de un total de 212 millones para conseguir casi un millón de niñas en países en desarrollo a lo largo del aprendizaje de la Commonwealth.

El Banco Mundial invertirá 2.000 millones de dólares en cinco años.

En febrero de 2018, Francia se comprometió a proporcionar 200 millones de euros a la Alianza Global para la Educación para apoyar la educación de las niñas y ayudar a fortalecer los sistemas educativos en los países en desarrollo.

A fines de 2016, a nivel mundial había 65,5 millones de personas desplazadas por la fuerza, más de la mitad de las cuales tenían menos de 18 años de edad, con poco o ningún acceso a educación de calidad y oportunidades de aprendizaje.

Es más probable que las niñas sean obligadas a abandonar la escuela debido a la pobreza relacionada con el desplazamiento, que tengan más probabilidades de verse obligadas a contraer matrimonio a una edad temprana y que se vean desproporcionadamente afectadas por el género y la violencia sexual.

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