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Pilar Estébanez

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Acoso a los socorristas y devoluciones en caliente

Pilar Estébanez
Pilar Estébanez

El barco Open Arms, de la organización Proactiva Open Arms, está retenido desde el 15 de marzo en el puerto italiano de Pozzalo, a donde llegó para desembarcar a un grupo de migrantes rescatados en el Mediterráneo. La primera acusación que recibió el capitán del buque, Marc Reig y la jefa de misión, Anabel Montes, fue de asociación criminal. Se les acusaba de colaborar con las mafias de traficantes para llevar migrantes a Europa. Esta disparatada acusación ha sido retirada por el propio juez, aunque ha mantenido la acusación de favorecer la inmigración ilegal. Entretanto el buque permanece amarrado, cuando podría estar rescatando centenares de personas que se enfrentan ahora en solitario a una probable muerte en el mediterráneo.

Esta ofensiva de Italia contra el Open Arms revela que la Italia, y la Unión Europea, han renunciado a vigilar sus fronteras, una obligación que conlleva, en el caso de las fronteras marítimas, el deber de socorro, dejando estas obligaciones en manos de los guardacostas libios. Hay que recordar que muchos de los náufragos que recoge habitualmente el Open Arms, o el buque de Médicos Sin Fronteras, son eritreos, que la Unión Europea reconoce como merecedores de refugio en suelo europeo.

Dejar en manos de los guardacostas libios el rescate y el traslado de posibles refugiados de nuevo a suelo libio incumple los Convenios Internacionales sobre asilo y refugio, ya que Libia no es un país seguro como destino para posibles demandantes de refugio.

Óscar Camps, que fue galardonado en 2015 como “Catalán del año”, socorrista y empresario que fundó su ONG tras ver las fotos del niño Aylán ahogado en las costas de Turquía y el drama de los sirios tratando de llegar a las costas griegas, sólo es reponsable de una cosa: haber salvado miles de vidas a lo largo de estos tres años. Él ha denunciado que Italia, al amarrar su buque, está colaborando con las devoluciones en caliente de los migrantes a Libia. Sin ellos en el mar, no sabemos qué está sucediendo en el Mediterráneo central. Aunque podemos imaginarlo.

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