Yemen: cinco años de guerra han destruido el país

Más de 100.000 personas han muerto en el conflicto, que ha paralizado los servicios básicos y ha devastado la economía

  • Alrededor del 12% de la población son desplazados
  • Los ataques aéreos impiden que la población regrese a sus hogares

Fundación Thomson Reuters

Samirah Nasser, viuda con ocho hijos, intentó regresar a su aldea con sus hijos, pero los ataques aéreos constantes los obligaron a regresar a la relativa seguridad de un campo de refugiados. Es una más de los 3,6 millones de yemeníes, alrededor del 12% de la población, desplazados por una guerra que dura ya cinco años y que ha provocado la crisis humanitaria más urgente del mundo, según Naciones Unidas.

«Cuando regresamos los aviones bombardearon cerca del mercado, que estaba lleno de niños. Dejé de llevar a mis hijos a la escuela por temor a los bombardeos», dice. Eso fue hace tres años. Desde entonces no ha vuelto a intentar regresar a su casa, en la región de Saada, controlada por los houthi, aliados de Irán y enemigos de la coalición liderada por Arabia Saudí.

La guerra ha destruido muchas casas en esa zona y en el campamento hay muchos vecinos de Saamirah. El campo de refugiados está en Khamir, a dos horas y media por carretera de Sanaa, la capital. Las instalaciones son deficientes y los refugiados pasan mucho frío.

La guerra ha matado ya a más de 100.000 personas y ha destruido infraestructuras básicas y ha desbaratado la economía. Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA) más de once millones de personas viven en situación de inseguridad alimentaria y 240.000 han entrado ya en situación de hambruna.

Las organizaciones humanitarias están preocupadas porque los combates se desarrollan cerca de los campamentos. Algunos están apenas a 10 kilómetros de la línea de combate. Otro de los problemas es la dificultad para acceder a los mismos: terreno montañoso, líneas de combate o falta de dinero o documentación para pasar los controles. Tan solo en 2019 casi 400.000 personas fueron expulsadas de sus hogares.

Algunas mejoras

No todo son malas noticias. La seguridad alimentaria ha mejorado durante el año pasado y el PMA proporciona alimento a doce millones de personas cada mes.

Las iniciativas diplomáticas han llevado a una disminución de los ataques aéreos en los últimos meses y una apariencia de normalidad ha regresado a algunas ciudades más grandes.

«Podemos dormir y nuestros hijos pueden ir a la escuela sin miedo», dijo Abd Rahman Shouei, de 28 años, residente de la ciudad portuaria principal de Hodeidah, que se gana la vida lavando coches. «No hay trabajo, las carreteras están cerradas y no tenemos electricidad, pero la situación en Hodeidah es mejor ahora porque no hay combates ni bombardeos».

Hodeidah, controlada por los houti, es el puerto de entrada para la mayoría de las importaciones de Yemen. La tregua dura ya más de un año, aunque la retirada de las tropas acordadas el año pasado se ha estancado y hay enfrentamientos intermitentes.

En Adén, la otra ciudad portuaria, también ha mejorado algo la vida. Ha mejorado el suministro eléctrico, pero continúan los problemas con el agua potable y las aguas residuales. Viven en un estado de permanente tensión. Según los cooperantes que trabajan allí, en una situación «ni de guerra ni de paz».

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