Calle de Mogadiscio, Somalia, con los edificios destruidos por los combates

Terrorismo en Mogadiscio

Somalia: continúa el terrorismo en Mogadiscio a pesar de la retirada de Al-Shabab

A pesar de que los insurgentes de Al-Shabab anunciaron el pasado mes de agosto su retirada de Mogadiscio, la capital de Somalia, la inseguridad continúa en la ciudad, como lo demuestra el asesinato selectivo de un periodista y la explosión de una bomba que mató a cinco niños que jugaban al fútbol la semana pasada

Calle de Mogadiscio, Somalia, con los edificios destruidos por los combates
Calle de Mogadiscio con los edificios destruidos por los combates.
Foto: Siegfried Modola/IRIN

 

Abukar Hassan Kadaf, el director de la emisora de radio privada Somaliweyn, fue asesinado frente a su casa coincidiendo con la celebración del Magrib (oración del atardece) el pasado 28 de febrero. Kadaf es el tercer periodista asesinado en los últimos dos meses.

«La seguridad no se logrará en las áreas controladas por el gobierno hasta que los que son responsables de ataques contra trabajadores de los medios sean detenidos”, dijo Michelle Kagari, directora adjunta para África de la organización Amnistía Internacional.

La responsable de Amnistía Internacional pidió que se hagan todos los esfuerzos posibles para detener lo que parece un patrón re-emergente de asesinatos selectivos de actores de la sociedad civil somalí. “Esto incluye la realización de investigaciones a fondo de los asesinatos, asegurando que los responsables sean llevados ante la justicia en juicios justos, y se restablezca el imperio de la ley», añadió.

Además, otros actos terroristas están aumentando la inseguridad en Mogadiscio, que afectan a toda la población. El pasado 27 de febrero, cinco niños murieron y 22 resultaron heridos cuando una bomba explotó en el campo donde se estaba jugando un partido de fútbol, en el distrito de Wardhigley de la capital. Tras el atentado se detuvo a un policía.

Otro periodista, que pidió el anonimato, declaró a IRIN que el gobierno había empezado a reclutar a jóvenes que han desertado de Al-Shabab con la idea de utilizar sus conocimientos de la organización para derrotarla.  Sin embargo, hay quien piensa que la actual ola de inseguridad en la capital somalí se debe, precisamente, a esos desertores de Al-Shabab. Un millar han sido contratados por los servicios de seguridad del Gobierno de Somalia, con el único requisito de haber pertenecido a Al-Shabab.

Los periodistas se han convertido en el blanco más fácil. Los altos funcionarios del gobierno están estrechamente vigilados, por lo que los terroristas buscan objetivos fáciles. Por desgracia, los periodistas son objetivos fáciles y atacarles constituye una excelente propaganda.

Vivir con miedo

Las fuerzas de seguridad del gobierno, por su parte, han negado que sean los desertores de Al-Shabab quienes están detrás de esta oleada de inseguridad. Para apoyar esa afirmación han dicho que no pueden ser los desertores porque “les tienen permanentemente controlados”.  “Sabemos dónde están y qué están haciendo en todo momento”, afirmó un jefe de la Agencia de Seguridad Nacional somalí. Para los responsables de la seguridad somalí, los terroristas son miembros aún activos de Al-Shabab que viven en la clandestinidad.

Según el Comité para la Protección de los Periodistas, Somalia es el lugar más peligroso para los periodistas en África.

Objetivo: amedrentar

Uno de los objetivos de estos asesinatos de periodistas es lograr amedrentarles y que muchos se marchen de la capital.

Se estima que hay 400.000 desplazados internos en Mogadiscio y sus alrededores, que podrían aumentar con el recrudecimiento de los combates que se están produciendo en el sur de Somalia entre las fuerzas del gobierno (apoyadas por la Unión Africana y soldados etíopes y kenianos), y las milicias de Al-Shabab.

Comunicado de Amnistía Internacional

Somalia: Los ataques contra periodistas deben cesar

El homicidio en Mogadiscio de un tercer periodista en tan sólo dos meses es un claro recordatorio de los peligros a los que se enfrentan los profesionales de los medios de comunicación y los activistas en la capital de Somalia, según ha manifestado hoy Amnistía Internacional.

Abukar Hasan Mohamud Kadaf, ex director de la emisora privada de radio Somaliweyn, murió por los disparos de hombres no identificados al atardecer del martes delante de su casa, en el distrito de Wadajir, en Mogadiscio. Fue enterrado el miércoles en la capital.

Según los informes, trabajaba con una organización dedicada a la juventud y la paz desde que Radio Somaliweyn fue asaltada y clausurada por el grupo armado Al Shabab en mayo de 2010.

Es el tercer periodista que muere en Mogadiscio en un ataque selectivo en los últimos dos meses, pese a que la ciudad se encuentra ahora bajo el control del Gobierno Federal de Transición y fuerzas de la Unión Africana.

“Las zonas controladas por el gobierno no gozarán de seguridad hasta que los responsables de ataques contra profesionales de los medios de comunicación y activistas rindan cuentas de sus actos”, ha manifestado Michelle Kagari, directora adjunta del Programa para África de Amnistía Internacional.

“Deben hacerse todos los esfuerzos posibles para impedir que resurja el patrón de homicidios selectivos contra agentes de la sociedad civil. Eso incluye realizar investigaciones exhaustivas sobre los asesinatos, garantizar que los responsables comparecen ante la justicia en juicios con las debidas garantías y restablecer el Estado de derecho.”

Aunque el peligro que corren los periodistas y los agentes de la sociedad civil ha sido constante en Somalia, los ataques selectivos contra ellos alcanzaron su punto máximo en 2007 y 2008.

En la conferencia internacional sobre Somalia celebrada en Londres la semana pasada, la comunidad internacional destacó la necesidad de que los periodistas trabajen libremente y sin temor. La conferencia pidió que se emprendan acciones para abordar los abusos y violaciones de derechos humanos y se comprometió a centrarse más en el apoyo a los sectores de la justicia y la seguridad en Somalia.

“La comunidad internacional ahora debe poner en práctica estos compromisos y redoblar los esfuerzos para ayudar a restablecer el Estado de derecho en Somalia. Es fundamental realizar una consulta detallada con los agentes de la sociedad civil somalíes, que siguen arriesgando su vida, sobre las maneras de mejorar su protección”, ha manifestado Michelle Kagari.

Información complementaria

Al menos 25 periodistas somalíes han perdido la vida en Somalia desde 2007, y muchos otros han resultado heridos.

Hassan Osman Abdi, director de Shabelle Media Network, fue alcanzado por los disparos de unos hombres no identificados delante de su casa, en el distrito de Wadajir, en enero de 2012, y murió a consecuencia de sus heridas.

El 18 de diciembre del año pasado, Abdisalan Sheik Hassan, periodista independiente que trabajaba para la emisora de televisión Horn Cable y para la emisora de radio Hamar, recibió un disparo en la cabeza, efectuado por un hombre que vestía un uniforme del ejército gubernamental, en el distrito de Hamar Jajab, Mogadiscio. Murió poco después.

Aunque el Gobierno Federal de Transición abrió investigaciones sobre estos últimos homicidios, y según los informes identificó sospechosos, las investigaciones no condujeron a procesamientos.

En 2008 hubo también una oleada de ataques contra agentes de la sociedad civil de Somalia: al menos 40 activistas de derechos humanos y trabajadores humanitarios somalíes murieron entre enero y septiembre de ese año, la mayoría en ataques selectivos. A consecuencia de esos ataques, muchos activistas optaron por huir del país.

No se ha procesado a nadie por ninguno de estos ataques. Todas las partes del conflicto han amenazado y atacado a periodistas y a agentes de la sociedad civil, y han restringido la libertad de expresión.

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