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Centro de refugiados en Grecia

Refugiados sirios en Grecia: seguros pero sin futuro

Los refugiados que huyeron de la guerra en Siria han encontrado un refugio seguro en la pequeña isla griega de Tilos, pero la falta de empleos impide que se establezcan allí permanentemente

Isabelle Gerretsen (Thomson-Reuters Foundation)

Es una calurosa tarde de verano y Abdulkader Hamo sonríe al ver a sus hijas bailar en un espectáculo escolar en la pequeña isla griega de Tilos, lejos de su hogar en el norte de Siria. A 850 km de la guerra de Siria, las chicas ríen y juegan con sus nuevos compañeros de clase.

En su hogar de Afrin lloraban todos los días a causa de los ataques aéreos. Se enfrentaban además a la discriminación por ser kurdos, hasta que el pasado verano decidieron escapar de Siria con sus cinco hijos.

“Quería mantenerlos a salvo”, dice Hamo. “No quería que mis hijos experimentaran la misma vida que yo”.

Ésta es una de las cinco familias sirias que viven en Tilos como parte de un plan de reasentamiento gestionado por el grupo de ayuda griego Solidarity Now y la agencia de refugiados de las Naciones Unidas (ACNUR). De los 60.000 refugiados y solicitantes de asilo en Grecia, alrededor de 15.000 viven en las islas y un tercio son sirios, según ACNUR.

El proyecto de Tilos está tratando de averiguar cómo los refugiados pueden contribuir al bienestar de pequeñas comunidades como las islas. Los residentes de Tilos han acogido a los refugiados, ofreciéndoles comida, refugio y trabajo en sus negocios durante el verano.

Pero la falta de empleos para el resto del año está disuadiendo a los refugiados de establecerse allí permanentemente, ya que necesitan más seguridad económica para construir una nueva vida para sus familias.

Refugio seguro

Con una población de 550 personas durante todo el año, la remota isla de Dodecaneso en el Mar Egeo, a 78 km de Rodas, tiene un fuerte espíritu comunitario, asegura Anastasia Giannakopoulou, una trabajadora social de Solidarity Now.

Los refugiados comenzaron a llegar a Tilos en 2014, a medida que el éxodo de los sirios del Medio Oriente se aceleró, y los lugareños fueron “muy positivos y muy comprometidos por ayudar”. La Alcaldesa Maria Kamma extendió una invitación abierta y, en asociación con Solidarity Now, abrió el Centro de Acogida Tilos para Refugiados Vulnerables en marzo de 2016.

La decisión surgió de una “necesidad espontánea de ofrecer ayuda a las personas que tuvieron que pasar por la guerra”, dice Kamma.

Actualmente hay 28 refugiados -11 adultos y 17 niños- que viven en casas prefabricadas con contenedores en el centro. Asisten a clases de idiomas y sesiones de asesoramiento, y pasan su tiempo libre nadando en las aguas cristalinas de Tilos y pasando el tiempo en sus tranquilos pueblos.

Los niños se han adaptado a sus nuevas vidas mejor que los adultos porque van a la escuela, asegura Giannakopoulou. “Están felices porque son libres y se sienten seguros.

Hasan Alkhlaf, de 20 años, llegó a Tilos en febrero, y dice que los isleños han sido increíblemente acogedores, pero que la barrera del idioma dificultaba la integración total. El joven dejó atrás a sus padres cuando huyó de su ciudad natal Idlib, en el noroeste de Siria, con su hermano, su hermana y su sobrina en octubre. “La guerra y la destrucción han acabado con la vida en Siria”.

Trabajo temporal

A pesar de la acogida que han recibido, los refugiados se sienten frustrados por la falta de empleos permanentes en Tilos. Los hijos de Hamo están contentos, pero él está considerando mudarse a otra parte. “No hay trabajo aquí. No es lo ideal para una familia”.

El verano pasado, cuando miles de turistas visitaron la isla, todos los refugiados encontraron trabajo con empresas locales.

Baker Michalis Panidis contrata a un refugiado durante la temporada de turismo, entre junio y septiembre. Cree que los refugiados contribuyen a la isla: si trabajan pueden gastar dinero en las tiendas y restaurantes locales, dice. “Si encontramos buenos trabajadores, espero que permanezcan para siempre en Tilos”, dije.

Ali, un ex chef de Damasco, trabaja haciendo pan por las noche. El ambiente tranquilo en Tilos es radicalmente diferente del trauma que sufrió en la capital siria, donde recibió fue tiroteado en 13 ocasiones, por parte de los rebeldes y del ejército.  Huyó de la guerra con su esposa y sus tres hijos pequeños en diciembre. A Ali le gusta su trabajo en la panadería, pero sabe que en septiembre, cuando termine la temporada alta, se quedará sin empleo.

“Los refugiados enfrentan dificultades que los lugareños también enfrentan, que viven en un lugar pequeño”, dice Giannakopoulou.

Fabricando queso

El propietario del hotel de la isla, Andreas Lardopoulos, dijo que “no hay un futuro apropiado” para los refugiados en Tilos “porque no hay trabajo”.

Su hotel sólo está ocupado entre 60 y 90 días al año. Muchos lugareños incluso se mudan a Rodas y Kos durante el invierno para trabajar.

El ayuntamiento se ha comprometido a crear empleo para los refugiados. Está en marcha un proyecto para construir una fábrica de queso que se elaboraría con la leche de las cabras de la isla. La fábrica daría trabajo a 15 personas, seis de ellas refugiadas. El queso se vendería en Tilos y en otras partes de Grecia.

Para el Ayuntamiento, es un negocio sostenible y que puede ser rentable e incluso crecer y crear más empleo.

Muchos refugiados, sin embargo, siguen pensando en volver a su país una vez que la guerra termine.

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