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Más de mil millones de personas han migrado dentro de sus países

La migración internacional ocupa la mayoría de los titulares, pero la migración interna es un fenómeno de mucha mayor envergadura: más de 1 000 millones de personas que viven en países en desarrollo se han desplazado internamente

Hay una clara relación entre la agricultura, la migración y el cambio climático

Un nuevo informe sobre la migración presentado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), insta a elaborar políticas que no limiten o aceleren la migración, sino que maximicen la contribución de la migración rural al desarrollo económico y social, al tiempo que se minimizan sus desventajas.

El estado de la agricultura y la alimentación 2018 asegura que la migración debe ser una opción, y no una necesidad. Las políticas sobre migración, agricultura y desarrollo rural deben ser coherentes para garantizar una migración segura, ordenada y regular. El informe pide también esfuerzos para la consolidación de la paz y la creación de resiliencia para ayudar a las comunidades a soportar mejor las crisis y no verse obligadas a desplazarse, y establece medias para diferentes contextos según los países.

“No podemos ignorar los desafíos y los costes asociados a la migración”, señala el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, en su prólogo al informe. “El objetivo -añade- debe ser lograr que la migración sea una opción, no una necesidad, y maximizar los impactos positivos, al tiempo que se minimizan los negativos”.

“En muchas situaciones, tiene sentido facilitar la migración y ayudar a los futuros migrantes a superar las limitaciones a las que podrían enfrentarse, permitiéndoles aprovechar las oportunidades que ofrece la migración. Al mismo tiempo, también hay que ofrecer oportunidades alternativas atractivas a los futuros migrantes rurales, entre otras vías promoviendo el desarrollo de las áreas rurales o las zonas vecinas” añade Graziano da Silva.

La migración internacional ocupa la mayoría de los titulares, pero el informe demuestra que la migración interna es un fenómeno de mucha mayor envergadura: más de 1 000 millones de personas que viven en países en desarrollo se han desplazado internamente, con un 80 por ciento de esos traslados incluyendo un área rural. El estudio desvela que la migración entre países en desarrollo es ligeramente mayor que la de países en desarrollo a países desarrollados. Y en países de bajos ingresos, los migrantes internos tienen cinco veces más probabilidades de migrar a nivel internacional que las personas que no se desplazan.

La migración debe ser una opción

Según las recomendaciones del informe, los países con una dinámica de desarrollo deberían centrarse en promover oportunidades de empleo en las cadenas de valor agrícolas, para dar trabajo a las comunidades rurales cercanas a donde viven.

En los países donde escasea el empleo juvenil, resulta esencial crear oportunidades de empleo decente dentro y fuera de la agricultura en las áreas rurales y al mismo tiempo, facilitar la migración ordenada.

Los países en un nivel intermedio de desarrollo deben priorizar la conectividad rural-urbana para incrementar las oportunidades económicas y reducir la “migración de supervivencia” desde las áreas rurales, mientras que los países de destino -incluidos aquellos más demandados-, deben abordar los problemas planteados por la integración inadecuada de los migrantes.

En las crisis prolongadas -donde la población se ha visto obligada a huir-, las estrategias que integran los enfoques humanitarios y de desarrollo apoyarán la autosuficiencia y la resiliencia, tanto de las comunidades desplazadas como de las de acogida.

Costes y beneficios de la migración

La migración rural continuará siendo un elemento esencial del desarrollo económico y social, tanto para los países de destino como para los de origen, recuerdan los autores del informe.

Para los migrantes, la migración puede significar ingresos más altos, acceso a mejores servicios sociales y mejores medios de vida, educación y nutrición. La migración puede mejorar el desarrollo de los países de origen -a través de las remesas que envían los migrantes- y puede contribuir al desarrollo económico y social general de las sociedades a través de nuevos recursos productivos, competencias e ideas. En muchos países de ingresos altos, la agricultura y las áreas rurales solo son económicamente viables en la medida en que haya disponible mano de obra inmigrante.

Pero la migración no es una opción para los más pobres de los pobres, que no pueden pagar su elevado coste financiero. Además, existen otros costes de tipo personal: puede resultar perjudicial para las familias y las comunidades de origen, en especial cuando son las personas jóvenes y mejor educación las que se van. En el caso de los refugiados y los desplazados internos, no tienen más remedio que marcharse.

Invertir de forma adecuada para el desarrollo rural

El desarrollo lleva con frecuencia a más migración internacional, pero no a menos, señala el informe. Esto ocurre a pesar de que los donantes internacionales y los responsables de las políticas invierten a menudo en desarrollo económico en un intento por detener los flujos migratorios. El desarrollo en los países de ingresos bajos y medios-bajos ayudará un incremento de los ingresos crezcan, permitiendo a las personas cubrir sus costes de migración. Por lo tanto, el desarrollo debe considerarse como deseable por sí mismo, argumentan los expertos de la FAO, y no simplemente como un medio para frenar la migración.

Sin embargo, El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2018 sostiene que las diferentes formas de inversión para el desarrollo pueden influir en las decisiones de la gente sobre si migrar o no.

Por ejemplo, mejorar las infraestructuras y los servicios en ciudades pequeñas, pueblos y sus áreas rurales circundantes -conocido como estrategia de desarrollo territorial-, puede crear mejores vínculos entre las comunidades rurales y brindar más oportunidades para que las personas se queden, en lugar de inversiones que fomenten una rápida urbanización. Cuando la población rural se siente atraída por condiciones de vida más prósperas en los centros urbanos, las inversiones en educación rural, sanidad y comunicaciones pueden frenar la migración hacia las ciudades de mayor tamaño.

 

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