Libia: al menos 44 muertos en un bombardeo sobre un centro de migrantes

Más de 600 personas, incluidas mujeres y niños, permanecían detenidos en ese centro de Trípoli, en condiciones lamentables

Al menos 44 migrantes que permanecían recluidos en un centro de detención en Trípoli, capital de Libia, resultaron muertos ayer tras un bombardeo aéreo que hirió a otras 130 personas, según ha confirmado la ONU. Libia mantiene detenidos a cerca de 6.000 migrantes en varios centros que no gozan de las condiciones adecuadas, según Naciones Unidas y varias organizaciones no gubernamentales. De hecho la ONU cree que las condiciones son «inhumanas».

La responsabilidad del ataque aéreo se ha atribuido a las fuerzas de Khalifa Haftar, que inició una ofensiva hace tres meses para tomar Trípoli, donde se encuentra la sede del gobierno reconocido internacionalmente. También se han producido ataques contra el aeropuerto de Trípoli, que ha cerrado temporalmente y en cuyas inmediaciones se encuentra el centro de detención de migrantes.

El conflicto amenaza con interrumpir los suministros de petróleo, impulsar la migración a través del Mediterráneo hacia Europa, imposibilitar los planes de elecciones impulsadas por la ONU y crear un vacío de seguridad que los militantes islamistas podrían llenar.

El enviado de Libia de las Naciones Unidas, Ghassan Salame, condenó este ataque, que calificó como «crimen de guerra». El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, mostró su indignación por el bombardeo y ha pedido una investigación.

Estados Unidos impide condenar el ataque

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió a puerta cerrada para tratar sobre el ataque, pero de esa reunión no surgió una declaración de condena ni de petición de alto el fuego porque Estados Unidos no la apoyó, sin explicar las razones.

Libia es uno de los principales puntos de partida para los migrantes africanos que huyen de la pobreza y la guerra y que tratan de llegar a Italia en barco, pero muchos son devueltos por la guardia costera libia, apoyada por la Unión Europea. Unos 6.000 están recluidos en centros de detención administrados por el gobierno en condiciones deplorables. La propia ACNUR ya había pedido que se evacuara un centro, con 600 detenidos, tras el impacto de un proyectil aéreo en sus cercanías, que causó dos heridos.

Médicos Sin Fronteras pudo acceder al centro bombardeado y atender a los heridos. En una sola celda encontraron a 126 personas, algunas muertas. A pesar del bombardeo aún permanecen en el centro de detención al menos 250 migrantes, incluidos mujeres y niños.

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