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El infierno de Ghouta: testimonio de una doctora de MSF bajo los bombardeos

Mapa de Ghouta y las zonas en conflicto

Bombardeos en Ghouta, testimonio de una doctora de Médicos Sin Fronteras 

Tras una semana de bombardeos sobre Ghouta oriental, la ciudad asediada por las tropas sirias, una doctora de Médicos Sin Fronteras (MSF) que administra un hospital de campaña, narra el infierno al que se están enfrentando los habitantes de esa parte de la ciudad y los cooperantes que luchan para salvar vidas.

“Recibimos heridos por traumas de guerra casi todos los días. La gran mayoría son civiles: niños, mujeres, hombres… Nuestro trabajo se centra en salvar a todos los que podamos al máximo de nuestra capacidad, a pesar de que, tras cinco años de asedio, nuestros recursos son limitados. A pesar de ello, creo que estamos haciendo un buen trabajo, salvando muchas vidas”, dice.

“El principal desafío al que nos enfrentamos es el bombardeo y los ataques continuos. El número de heridos aumenta, lo que agota al personal y reduce el material médico y los medicamentos disponibles. Es difícil moverse: los movimientos de las ambulancias se ven obstaculizados, incluso el movimiento de las personas se vuelve muy difícil. Además, el asedio restringe la entrada de suministros a esta parte de la ciudad, por lo que hemos agotado las existencias de varios artículos sanitarios.

Movimientos restringidos

La mayoría de las lesiones relacionadas con los ataques son graves: amputaciones, lesiones en la cabeza, politraumatismo… El constante bombardeo impide derivar pacientes y dificulta los trabajos de rescate de las personas que quedan atrapadas bajo los escombros y su traslado al hospital. La dificultad para moverse por la ciudad impide el traslado de pacientes a la unidad de cuidados intensivos o a otras unidades, de las pocas que quedan, como neurología, o cirugía vascular. Esto ha causado un deterioro dramático en la situación de varios pacientes, que han fallecido. Para ser sinceros, la semana pasada ha sido catastrófica para nosotros, el personal médico: nuestra capacidad y existencias se han agotado.

“El personal médico está agotado”

El bombardeo no se ha detenido día o noche durante una semana completa. El personal médico está agotado. Apenas hemos dormido en días; solo unas pocas horas en los últimos días, y por supuesto en turnos. La mayoría del personal tuvo que permanecer despierto y trabajar a turnos debido a la gran cantidad de víctimas y la afluencia continua de heridos.

Apenas queda comida para el personal médico. Los aspectos de la vida cotidiana en Ghouta oriental están totalmente paralizados: no hay mercados, ni tiendas, ni lugares para comprar comida. Por ejemplo, en el hospital en el que estoy trabajando, el personal sólo come una comida pequeña cada 24 horas. Un día, varios civiles refugiados cerca del hospital vinieron a pedir comida, porque llevaban varios días sin comer. Nuestro personal les dio su comida y ese día quedaron en ayunas.

Estamos agotados y hambrientos, y eso sin mencionar el estrés provocado por el sonido constante y terrible de los bombardeos que escuchamos. También las cosas que estamos viendo: los cadáveres, los niños y bebés muertos, cuerpos desmembrados, amputaciones y otras heridas terribles.

La breve tregua

Durante la noche del sábado al domingo nos dijeron que había tregua (“hudne”), por lo que confiamos en que no recibiríamos heridos. Sin embargo, al amanecer volvieron los aviones a sobrevolar la ciudad. Después comenzó el bombardeo de artillería y los aviones descargaron algunas bombas, aunque con menos intensidad que los días anteriores. Ese día sólo tuvimos tres muertos y menos heridos que de costumbre. Ahora, mientras cuento esto, están cayendo cohetes sobre Ghouta.

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