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Conclusiones de la 3as Jornadas de Medicina Humanitaria-SEMHU

Conclusiones de la 3as Jornadas de Medicina Humanitaria-SEMHU
Paco Esquivias
Secretario General de la SEMHU

Fué una jornada intensa la del 30 de Marzo pasado, con la presencia y las aportaciones de un panel de ponentes de alto nivel, que ofrecieron un análisis muy completo del momento que atraviesan los países del norte de África, en relación con las diferentes y sesgadas posiciones de la comunidad europea e internacional.
La valoración radiográfica de los ponentes y de los intervinientes del público en el turno de preguntas queda recogida a continuación.

 
1. Los movimientos de liberación nacional que se han puesto de manifiesto en un amplio número de los países árabes desde el inicio de este año 2011, merecen el apoyo de la sociedad civil internacional, ya que parecen nacer de un impulso democrático, también civil, de sus poblaciones, exentos de inspiraciones religiosas ó fundamentalistas.
2. Ello hace pensar que no han de estar siendo vistos con buenos ojos estos movimientos por los poderes establecidos e imperantes en países como Irán ó Israel; ni por organizaciones como Al-Qaeda. 
3. En la órbita occidental es lamentable tener que reconocer que todavía hoy prevalecen los intereses de las potencias vencedoras de la 2ª Guerra Mundial en los organismos de decisión que conforman la legalidad internacional. EEUU, Reino Unido, Francia, Rusia y China, controlan los acuerdos del Consejo de Seguridad de la ONU a través de su derecho de veto; y no parecen estar dispuestas a renunciar a dicha posición dominante que al día de hoy carece de legitimación y resulta a todas luces arcaica e injusta.
4. Justo es reconocer no obstante que bajo el paraguas de los débiles, confusos e interesados acuerdos del citado órgano decisor de Naciones Unidas, se ha ido formando a partir de 1945 una corriente de intervenciones «cívico-militares», mediante acciones «en principio no bélicas», pero eso sí sesgadas por los intereses de los vencedores, que casi siempre son de naturaleza económica.
5. Dichas acciones «en principio no bélicas» de los «ejércitos de la paz» se pueden agrupar en dos grandes grupos: acciones de interposición para el mantenimiento de la paz entre bandos contendientes (Kosovo, Líbano), y acciones para suministros en emergencias diversas: catástrofes naturales ó requerimientos humanitarios ó de gobernanza (Haití, Sáhara).
6.  Frente a lo anterior, también en la actualidad, hemos asistido y asistimos a intervenciones por acción ó por omisión de dudosa ó nula cobertura legal y/ó ética, inspiradas por los intereses espúreos de los grandes.
7. La más flagrante y duradera violación de la legalidad internacional sigue siendo la ocupación de Palestina por Israel, y especialmente el sitio de Gaza, con grave desproporción en el uso de medios bélicos; con un cerco por todos los cauces a la libre circulación de personas y mercancías entre Gaza y el exterior, que está provocando una crisis humanitaria de consecuencias imprevisibles; y por último con absoluta renuncia de la comunidad internacional al ejercicio de una acción de interposición para la paz, ya que los principios de intervención humanitaria se ven pisoteados por la claudicación colectiva ante el poderoso y sobrevalorado estado de Israel, que viola e incumple de forma sistemática las resoluciones de la Asamblea General de la ONU.     
8. Más recientemente la legalidad internacional fué burlada de forma estrepitosa con la intervención de Irak por una coalición internacional reducida: EEUU, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Holanda, España, Italia…sin acuerdo del Consejo de Seguridad y con un cúmulo de falsos argumentos entre los que destacó la existencia de «armas de destrucción masiva» en poder del gobierno de aquél país, que durante más de 2 años fué sometido a una oleada de destrucción y muerte que afectó sobremanera a la población civil.
9. La intervención de las fuerzas occidentales en Afganistán está llena de contradicciones y al día de hoy ofrece más sombras que luces, ya que en la actualidad conviven en un mismo territorio dos grupos de intervención con fines distintos. a) la coalición «Libertad Duradera» liderada por EEUU y Reino Unido, de perfil absolutamente bélico, destinada a derrotar a los talibanes y con la difusa esperanza de detener a Osama Bin Laden. b) la coalición «Isaf» formada por países miembros de la OTAN, destinada a la reconstrucción del país y a la consolidación de las estructuras de gobierno. Difícil de entender, a fe de cualquier mente objetiva, que las fuerzas occidentales ejerzan en Afganistán de forma simultánea dos operaciones: de una parte una operación de guerra abierta y de destrucción; y de otra parte una operación de reconstrucción. 
10. Es paradigmático el caso de la reciente intervención militar de una coalición internacional en Libia, previo acuerdo del Consejo de Seguridad (Resolución 1973) con los fines de 1) Creación de una zona de exclusión en el espacio aéreo 2) Protección de la población civil que estaba siendo atacada por el gobierno de Gadafi.
Esta Resolución 1973 de Naciones Unidas, que fué adoptada in extremis horas antes de que se produjera una matanza en la ciudad rebelde de Bengasi, contó con el voto favorable de la mayoria de miembros del Consejo de Seguridad, sin ningún voto en contra y con la abstención de Rusia y China; y también con la de Alemania.
A pesar de la buena valoración inicial otorgada por los observadores internacionales a la citada resolución, parece que cumplidos los dos objetivos propuestos y estabilizada una situación de guerra civil entre dos bandos, carece de sentido la permanencia de la coalición internacional en Libia, donde en la actualidad ejerce acciones bélicas en defensa de uno de los bandos y contra el otro bando contendiente. Esto es: la evolución de los acontecimientos ha transformado una acción inicial de interposición para el reestablecimiento de la paz, prevista en principio para un breve lapso de tiempo, en una mera opción bélica a favor de uno de los bandos contendientes y en contra del otro bando, en una guerra civil en principio duradera.
11. Es por ello que algunos ponentes se manifestaron absolutamente contrarios a esta intervención miltar de la coalición internacional por considerar que ninguna «ratio humanitaria» puede servir para atacar y en parte invadir un país soberano, y mucho menos bajo la excusa también utilizada en este caso por los miembros del Consejo de Seguridad, de que Libia se había convertido en un factor de riesgo y de desestabilización del orden mundial. 

 
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