Mapa de Raqqa

Raqqa, los civiles en la línea de fuego

Raqqa, los civiles en la línea de fuego

La ciudad de Raqqa, al noroeste de Siria, es un bastión fundamental para el llamado «Estado Islámico». Muchos la consideran la capital de esta organización y por ello Francia ha decidido bombardearla como respuesta a los atentados cometidos en París el pasado fin de semana, tras los cuales el presidente Hollande prometió destruir a ISIS. Tras los ataques, no se ha informado sobre la situación de los civiles que viven en la ciudad.
Mapa de Raqqa
Mapa de Raqqa, capital del Estado Islámico en Siria

Existen pocos datos sobre Raqqa. Antes de la guerra que comenzó en 2011 en la ciudad vivían aproximadamente 220.00 personas. Cuando a principios de 2014 las milicias de ISIS controlaron la zona, muchos de sus habitantes huyeron, sumándose a los más de 6,5 millones de sirios desplazados por la violencia. Parte de la población de la ciudad fue sustituida por los combatientes y sus familias, pero nadie es capaz de saber cuánta gente vive hoy día en Raqqa.

Muchos analistas llaman la atención sobre el hecho de que vivir en esa ciudad no significa necesariamente que se apoya a ISIS. Por el contrario, muchos de sus habitantes, que no han podido o querido abandonar sus casas, no han tenido más remedio que aceptar a los nuevos dueños de la ciudad y aceptar sus reglas para sobrevivir. Tiene que soportar ejecuciones casi diarias, azotes y la exhibición pública de los presos.

Francia informó de que habían atacado un centro de reclutamiento, un depósito de armas y un campo de entrenamiento. Según algunos analistas, es posible que el número de bajas civiles haya sido baja porque los civiles evitan esos lugares por temor a los combatientes del Estado Islámico y algunos están apartados de la zona urbana.

Sin embargo, el cambio de actitud del gobierno francés, que hasta ahora había desarrollado ataques muy selectivos, y que ahora parece embarcarse en una ofensiva más agresiva, podría cambiar las tornas para los civiles y podría significar que se produjeran víctimas civiles.

Además de los abusos contra los derechos humanos que se sabe que se cometen en este territorio, la ofensiva podría hacer que la vida de sus habitantes se complicara notablemente. Hay población que podría ser reclutada a la fuerza, y la población, además, podrían enfrentarse a una escasez de recursos y alimentos. Otros analistas creen que la población local podrían ser usada como escudos humanos, o incluso que comenzaran ejecuciones de sospechosos de haber colaborado con Occidente. De momento, no se ha registrado movimiento de población. Sin embargo, es posible que la población no tenga siquiera la posibilidad de intentar huir.

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