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Vacunación de fiebre amarilla en Angola

Objetivo: frenar la fiebre amarilla

Campaña de vacunación masiva en Angola y República Democrática del Congo
Objetivo: frenar la fiebre amarilla
Esta semana se iniciará una de las mayores campañas de vacunación de emergencia jamás realizadas en África, con el objetivo de frenar un brote de fiebre amarilla que ha matado a más de 400 personas en Angola y la República Democrática del Congo (RDC). La campaña es fruto del esfuerzo de la Organización Mundial de la Salud, 56 socios globales y los ministerios de Sanidad de ambos países. Se trata de vacunar contra la fiebre amarilla a más de 14 millones de personas en más de 8.000 localidades, una tarea muy complicada por la dispersión y aislamiento de algunas zonas situadas en la frontera entre ambos países.

 

Vacunación de fiebre amarilla en Angola

Vacunación de fiebre amarilla en Angola. Foto: OMS

En campañas previas ya se había logrado inmunizar a 13 millones de personas en Angola y más de tres millones en RDC, lo que ha sido crucial para detener el avance del virus. Sin embargo, algunas áreas todavía se consideran de alto riesgo y se planifican las campañas de vacunación de manera preventiva para la capital, Kinshasa, en la República Democrática del Congo y a lo largo de la frontera del país con Angola, que se extiende a lo largo de 2.646 kilometros. La campaña de vacunación preventiva tiene por objeto desarrollar la protección de la población supuestamente expuesta a un alto riesgo de contraer la enfermedad y prevenir la posible propagación y expansión del brote actual.

Kinshasa tiene más de diez millones de habitantes, pero tan sólo dos millones han sido vacunados contra la fiebre amarilla. Con la transmisión local del virus y la baja inmunización de la población, existe un riesgo potencial de que el brote mortal podría extenderse a otras áreas urbanas.

Proteger a tantas personas como sea posible

Con existencias limitadas de la vacuna, y un proceso de fabricación que lleva al menos seis meses, la OMS ha estado trabajando con los Ministerios de Sanidad de ambos países para planificar la campaña de vacunación masiva que utiliza una quinta parte de la dosis de vacuna estándar como medida de emergencia a corto plazo para alcanzar como tanta gente como sea posible. Este método, conocido como la dosificación fraccionada, fue recomendado por el Grupo de la OMS en Asesoramiento Estratégico de Expertos sobre Inmunización (SAGE), después de haber revisado la evidencia que demuestra que dosis más bajas podrían proteger a las personas de manera segura y eficaz contra la enfermedad durante al menos un año y probablemente más tiempo. Esta vacuna no dará derecho a los vacunados a viajar al extranjero -en estos y otros países donde la enfermedad es endémica se exige estar inmunizado para poder viajar- pero los protegerá de la fiebre amarilla durante este brote y ayudará a evitar que se propague aún más.

La OMS ha trabajado estrechamente con Médicos sin Fronteras (MSF), la Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR) y UNICEF para planificar la campaña y diseñar la logística necesaria. La organización GAVIGlobal Alliance for Vaccines and Immunization– ha posibilitado el acceso a casi 19 millones de dosis de la vacuna desde enero y se ha comprometido a apoyar las próximas campañas.

Una de las complicaciones de la campaña de vacunación masiva es que tendrá que hacerse tan rápido como sea posible, antes de que llegue la temporada de lluvia de septiembre. Ello obligará a que cada equipo tenga que vacunar a cientos de personas cada día. Tan sólo en Kinshasa se vacunarán ocho millones de personas. Se necesitarán 17,3 millones de jeringuillas y 41.000 trabajadores de salud y voluntarios, además de 5.000 vehículos en los más de 8.000 puntos de vacunación y 115.000 bolsas de hielo para mantener las vacunas a temperatura adecuada.

Traducción: Héctor Alonso

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