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fotografía de Francisco Moza, director de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo

Entrevista a Francisco Moza, director de la AECID

Francisco Moza: Uno de los desafíos más importantes que vamos a tener es el de la seguridad alimentaria, unido al del cambio climático.

 

Francisco Moza, (Madrid, 24 de diciembre de 1975), es el director de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Le hicimos esta entrevista días antes de que viajara a Libia para conocer de primera mano qué estaba sucediendo en el país norteafricano.

 fotografía de Francisco Moza, director de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo

– ¿Cuáles son las prioridades y campos de actuación de la AECID actualmente?

 

Nuestro objetivo principal sigue siendo la lucha contra la pobreza y el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, como no podría ser de otro modo. Por eso estamos concentrando nuestra ayuda en aquellos sectores que han demostrado ser clave para mejorar las condiciones de vida de las personas, y que son las infraestructuras y los servicios sociales básicos -especialmente la educación- a los que dedicamos casi la mitad de nuestro presupuesto.

 

Nuestras prioridades, que vienen trazadas por el Plan Director 2009 – 2012 y por el propio proceso de reforma de la Agencia, vienen a centrarnos en aquello en lo que más experiencia tenemos, y que conforman nuestras señas de identidad en cooperación: género y desarrollo, salud, medio ambiente, agua, educación… sin olvidarnos de otras prioridades como el desarrollo rural, la gobernabilidad democrática o el crecimiento económico para la reducción de la pobreza. Sin duda, un compromiso con la calidad de la ayuda y la especialización.

Además, las crisis humanitarias, naturales o causadas por el ser humano, y cada vez más frecuentes, centran nuestra actuación siempre que se requiere. Como ejemplo, nuestras últimas acciones en Libia, donde, además del trabajo realizado junto con ACNUR en las fronteras para atención y evacuación de desplazados, colaboramos con la Unión Médica Africana en la apertura de un corredor humanitario por el que ya hemos conseguido hacer llegar a Bengasi 14 toneladas de medicamentos y material nutricional. También hemos reforzado nuestras acciones en Costa de Marfil, Yemen, y no dejamos de trabajar en crisis crónicas que no son tan mediáticas, como la hambruna en Níger o los desplazados en Sudán.

 

 

– ¿Está influyendo la crisis económica en el desarrollo de nuevas actuaciones?

 

Tras un período de gran aumento de fondos para la cooperación, la actual austeridad presupuestaria se ha dejado sentir en todos los ámbitos de la administración pública, incluyendo la cooperación internacional.

 

Esto no significa en ningún caso un cambio en las prioridades del gobierno. La cooperación internacional sigue siendo una política de estado esencial para el gobierno español.

 

No obstante, este contexto nos obliga a centrarnos ya no sólo en la eficacia y la calidad de la ayuda, sino también en su eficiencia.

 

Pese a todo, hay tres líneas de trabajo que hemos considerado esenciales y que no se van a ver afectadas por los recortes:

 

–       En primer lugar, la acción humanitaria. Seguiremos ofreciendo asistencia a aquellas personas que, por conflictos armados o desastres naturales, se encuentran sin lo más básico. Prueba de ello ha sido la actuación de la cooperación española en Haití, que ha sido referente para la comunidad internacional.

 

–       En segundo lugar, las subvenciones a ONGDs. Estas organizaciones son actores fundamentales de la cooperación española y están llevando a cabo una labor esencial y con una gran profesionalidad hacia las personas más vulnerables.

 

–       En tercer lugar, los proyectos que ya estaban en funcionamiento. El objetivo es que no se vean perjudicadas terceras partes, como socios locales de proyectos o beneficiarios.

 

De todas maneras, no olvidemos que el presupuesto en cooperación se ha duplicado desde 2004 (de 1900M€ a 4200) y se actualmente se ha hecho una fuerte apuesta por la calidad y eficacia de la ayuda centrada en resultados de desarrollo.

 

 

– ¿A qué nuevos desafíos tendrá que hacer frente la cooperación española en los próximos años?

 

Como decía, la cooperación internacional debe estar en continua evolución para dar respuesta a los cambios constantes de nuestras sociedades, de la economía, del clima, etc.

 

Uno de los desafíos más importantes que vamos a tener es el de la seguridad alimentaria, unido al del cambio climático. La población mundial sigue en aumento –según Naciones Unidas, de seguir la tendencia actual llegaremos a 9.000 millones en 2050- por lo que será necesaria una producción mayor para dar respuesta a esa necesidad alimentaria. Y esto se dará en un contexto de cambio climático, en el que los desastres naturales parecen más frecuentes y puedan originar cambios económicos y sociales.

 

Internamente, la cooperación internacional sigue teniendo pendientes los principios de la declaración de París y el plan de acción de Accra. Quizá dentro de estos principios el principal reto sea la coordinación de actores. Son múltiples los donantes y también las agencias, ONGDs y organismos que llevan a cabo la cooperación en el terreno, y una buena coordinación para colaboración en sectores concentrados es fundamental.

 

Asimismo, es importante avanzar en el alineamiento con las políticas que realizan los estados socios, de forma que nuestra labor sea reforzar las iniciativas que sus gobiernos han considerado prioritarias. Debemos tender a que nuestra labor sea más la de acompañar y facilitar procesos que la de poner en marcha nuestras propias iniciativas.

 

Esto pasa por reforzar a las instituciones y sociedad civil de los países del sur, fomentando su responsabilidad en el desarrollo y también la cooperación sur-sur.

 

– ¿Cómo está influyendo en los proyectos de AECID los vertiginosos cambios políticos que están sucediendo en los países árabes, especialmente en el Magreb?

 

Ya le comentaba nuestras acciones en la región, que sin duda mantendremos hasta que la situación sea estable.

 

En la actualidad, mantenemos abiertas nuestras Oficinas Técnicas de Cooperación y programas en Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez, Egipto, Territorios Palestinos, Líbano, Siria, Jordania, e Irak.

 

Nuestra prioridad ahora está en las necesidades humanitarias y de emergencia que puedan darse en la zona que precisamente estamos atendiendo de forma urgente, con envíos de ayuda humanitaria y activación de nuestros convenios con ACNUR, Cruz Roja, etc. para lograr que la ayuda llegue de forma inmediata y con eficacia.

 

– ¿Cómo va a abordar la cooperación española esta oleada de cambios?

 

Nuestra prioridad actual, como decía, son las necesidades humanitarias y de emergencia. Por ello, la cooperación española está en contacto continuo con el resto de países europeos y con las organizaciones internacionales para dar una respuesta coordinada a la situación.  Ya hemos enviado dos aviones con ayuda humanitaria, organizado un puente aéreo de evacuación de la frontera de Libia-Túnez y reforzado la colaboración con las ONGs que actúan sobre el terreno. Seguimos atentos a las propuestas de la Comisión Europea, el servicio europeo de acción exterior y ACNUR.  En todo caso la respuesta de España ha sido una de las más rápidas y efectivas para atender a la emergencia.

 

Estamos además embarcados en una fase de identificación de acciones de apoyo en la que será muy valiosa la experiencia que ya tenemos sobre el terreno y la larga tradición de cooperación de España con el Magreb y la región mediterránea, que pondremos a disposición del resto de países.

 

Junto a nuestra experiencia en cooperación en la zona, también podemos ofrecer nuestra experiencia en procesos de transición, tanto por el propio caso español, como por otros procesos de transición democrática en Centroamérica que hemos acompañado en el pasado.

 

– ¿Contemplan un escenario de inestabilidad en el norte de África en los próximos meses, o por el contrario tienen datos que permiten afirmar que la situación va a estabilizarse en un plazo corto de tiempo?

 

Se trata de procesos muy complejos que no permiten aventurar cuál será su duración. En cualquier caso estamos alerta para atender todos los escenarios posibles.

 

¿Cree que afectarán a los proyectos desarrollados por la cooperación oficial española?

 

En el plano interno, queremos reorientar los procesos de programación de la cooperación española. Por un lado, en el corto plazo, vamos a reorientar temporalmente nuestra programación para enfocarla más al fortalecimiento de capacidades y de  la sociedad civil, que son esenciales en este momento.

 

En cuanto a los marcos de asociación, los de Túnez y Egipto están a la espera de que se conformen los nuevos gobiernos y que definan sus prioridades. El resto de los marcos de asociación que teníamos previsto trabajar en 2011 (Territorios Palestinos, Mauritania y Jordania) seguirán su curso aunque, siempre de acuerdo con las autoridades de cada país, se buscará dar más peso a las demandas sociales de la población.

 

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