Rohingyas: las organizaciones humanitarias piden acceso a la zona de conflicto

Un número desconocido de rohingyas se han convertido en desplazados dentro de Myanmar, y cientos de miles carecen de alimentos o atención médica

Hector Alonso

Las organizaciones internacionales de ayuda que trabajan en Myanmar han instado al gobierno a que les permita el libre acceso al estado de Rakhine, donde una ofensiva del ejército ha provocado la huida de 480.000 personas a Bangladesh y varios cientos de miles han huido de sus aldeas pero no han podido salir del país. Estos desplazados internos carecen de alimentos, refugio o atención médica.

La ofensiva del ejército de Myanmar se inició como respuesta a ataques de insurgentes de esta minoría musulmana contra puestos de policía cerca de la frontera de Bangladesh el pasado 25 de agosto.

El gobierno de Myanmar está impidiendo que las ONG y las agencias de la ONU accedan a la zona norte de esa región, “por motivos de seguridad”. Estas ONG y agencias han suscrito un comunicado en el que muestran su preocupación por estas restricciones a su trabajo que les impide atender a esa población. Las organizaciones firmantes, entre ellas Care International, Oxfam o Save the Children, calculan que son cientos de miles de personas que carecen de lo básico para sobrevivir.

“Instamos al gobierno y a las autoridades de Myanmar a que garanticen que todas las personas necesitadas en el Estado de Rakhine tengan acceso completo, libre y sin obstáculos a la asistencia humanitaria que puede salvar vidas”, dice el comunicado.

Por el momento el gobierno de Myanmar ha encargado a la Cruz Roja local de las operaciones de ayuda y, aunque apoyados por el Comité Internacional de Cruz Roja, para  las ONG y agencias de la ONU, quizás no baste para ayudar a una población tan grande con semejantes carencias básica.

El gobierno y las organizaciones de ayuda no están teniendo una relación fácil. Algunos  funcionarios han acusado a las ONG de ayudar a los insurgentes, lo que ha provocado cierta hostilidad por parte de la población budista de Myanmar contra estas organizaciones, y ha hecho aumentar la inseguridad para sus equipos.

Limpieza étnica

Naciones Unidas ha acusado al ejército de limpieza étnica al expulsar a los musulmanes rohingyas de Myanmar. Los grupos de derechos humanos han ido más lejos, ya que acusan al ejército de haber cometido crímenes contra la humanidad, por lo que piden investigaciones inmediatas y sanciones, como un embargo de armas.

Estados Unidos ha calificado las operaciones del ejército como “desproporcionadas” y Gran Bretaña, cuyo ministro para Asia y el Pacífico se entrevistó con la líder de Myanmar y premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, ha descrito la situación como “una tragedia inaceptable”. Para el ministro británico la violencia puede acabar con los avances que Myanmar había logrado en los últimos años. Gran Bretaña, al igual que otros miembros de la comunidad internacional, ha pedido que se detenga la violencia, que se facilite el acceso humanitario a la zona y que se permita a los refugiados regresar con seguridad.

Por su parte Suu Kyi, que se enfrenta a duras críticas internacionales, incluyendo peticiones para que se le retire el Premio Nobel, no ha sido capaz de detener la violencia ni la huida de los rohingyas. Aseguró que los que habían huido y demostraran proceder de Myanmar podían regresar con seguridad. Sin embargo, la mayoría de los miembros de esta etnia son apátridas y no se reconoce su etnia. Para Myanmar son migrantes ilegales de Bangladesh, pero allí son considerados refugiados.

Aunque decidieran volver muchos no tendrían a dónde ir, porque la mitad de las aldeas han sido incendiadas. Desde el gobierno de Myanmar se ha anunciado un plan para instalar a los que regresen en campamentos provisionales de reasentamiento.

Tailandia teme una nueva oleada de “boat people”

Tailandia, a cuyas aguas se dirigieron miles de rohingyas en 2015, que fueron rechazados y devueltos al mar, ha vuelto a ser acusado de hacer lo mismo. Los rohingyas tienen ya una larga tradición de huida por mar y Tailandia era el país que elegían para buscar refugio. Tailandia ha pedido que se ayude a los miembros de esta etnia porque teme otra oleada de “boat people” cuando finalice el monzón.

Tailandia no reconoce a los rohingyas la condición de refugiados ni la de migrantes legales..

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