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La situación de Yemen empeora tras dos semanas con las fronteras cerradas

Escasea el combustible y los alimentos han duplicado su precio. Millones de personas en peligro de supervivencia

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), ha expresado su alarma por el empeoramiento de la situación humanitaria en Yemen después del cierre total de fronteras, desde hace dos semanas. Desde el 6 de noviembre el cierre de las fronteras terrestres, marítimas y aéreas ha impedido el suministro humanitario y comercial. También está impidiendo el acceso de los trabajadores humanitarios.

El bloqueo está suponiendo una presión añadida a la población civil, que lleva soportando más de dos años de escasez por la guerra.

Con los intercambios comerciales obstaculizados los precios de los productos esenciales, incluidos los alimentos, los camiones de agua, el gas y el combustible, se han disparado. En Sana’a, por ejemplo, los precios del combustible aumentaron en un 60% y el transporte de agua en camiones en un 133%. Como resultado, está aumentando el número de civiles que necesitan urgentemente ayuda humanitaria.

Así, los centros apoyados por organizaciones humanitarias han visto duplicarse el número de personas que acuden cada día para solicitar ayuda. Una gran parte de la población ya no puede satisfacer las necesidades básicas o pagar la atención médica. Muchos se enfrentan a la pérdida de sus viviendas por no poder pagar el alquiler. Los precios de los alimentos también se han duplicado. Algunas personas ahora no tienen otra opción que comer menos.

La situación también es grave para los refugiados que estaban en Yemen. Al menos 329 refugiados somalíes que iban a ser repatriados por ACNUR han visto impedida su salida por el bloqueo de los puertos.

El conflicto en Yemen, que comenzó en marzo de 2015, ha producido la mayor crisis humanitaria del mundo con 21 millones de personas afectadas. Dos millones de desplazados internos, un millón de repatriados y 280,000 refugiados y solicitantes de asilo están luchando por sobrevivir. A medida que las condiciones empeoran, más personas recurren por desesperación al trabajo infantil, el reclutamiento y el matrimonio precoz.

Los cierres fronterizos también están afectando las entregas de ayuda. Se ha interrumpido el suministro de emergencia de ACNUR para cerca de 280.000 desplazados internos y muchos trabajadores humanitarios no pueden entrar en el país o no disponen de combustible para sus vehículos.

Las organizaciones que trabajan en Yemen han solicitado de nuevo el levantamiento del cierre de fronteras, que lo único que hace es empeorar la situación de la población civil y ponen en grave riesgo su subsistencia.

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