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La normativa de asilo de la UE produce muertos

AsiloLa normativa de asilo de la UE produce muertos
Kristy Siegfried (IRIN)
El pasado jueves la policía austriaca abrió la parte trasera de un camión abandonado en la cuneta de una autopista y encontró los cuerpos de 71 migrantes. Se habían ahogado después de pagar a los contrabandistas para que les transportaran a través de la frontera de la vecina Hungría. Los cuerpos estaban tan descompuestos que se tardó un día entero en determinar el número de muertos.

 

Algunos, tal vez todos, eran refugiados sirios que probablemente trataban de llegar a Alemania. A pesar de haber llegado a la zona Schengen sin pasaporte de la UE, todavía sentían la necesidad de viajar clandestinamente para evitar dejar rastro en Hungría y ser registrados como asilados allí, lo que les habría dejado pocas posibilidades para trabajar o integrarse.
“Esta tragedia se presenta como un cruel recordatorio de que la Regulación de Dublín puede acabar en en muerte”, se escribió en la página web de la ONG húngara Migszol. “Lo que necesitamos es un paso seguro a través de nuestro país, y por eso, tenemos que luchar contra la legislación europea.

En virtud del Reglamento de Dublín de la UE, los solicitantes de asilo que intenten regristrarse, por ejemplo en Alemania, pueden ser devueltos al primer país donde exista algún dato que permita identificarles: un registro, huellas digitales… Esta regla fue dispuesta para determinar qué Estado miembro es responsable del examen de una solicitud de asilo y disuadir así a los migrantes de registrar múltiples solicitudes. En la práctica, los Estados del norte de la UE lo han utilizado para evitar solicitudes de procesamiento para las personas ya registradas en otro país, generalmente en alguno de los países de primera línea: Italia, Grecia y Hungría.

Incluso antes de los debates actuales de la UE para formular una respuesta más armonizada ante las solicitudes de registro de los migrantes que llegan a sus fronteras marítimas y terrestres, el sistema de Dublín estaba bajo cuestión. La decisión de Alemania a principios de esta semana de suspender esta medida respecto de los refugiados sirios, ha puesto sobre el tapete su continuidad.

Los críticos señalan que la norma impone una carga injusta a los Estados de primera línea, como Grecia e Italia, que ya están luchando para hacer frente a miles de recién llegados, lo que disuade a estos países a registrar a los refugiados y migrantes, o tomarles las huellas digitales. Italia, en particular, ha sido acusado de no tomar las huellas dactilares de una parte significativa de los 170.000 inmigrantes que llegaron en barco en 2014.

Por su parte, los solicitantes de asilo decididos a unirse a sus familias en Suecia u Holanda, o en la búsqueda de trabajo en el Reino Unido, son muy reacios a que sus huellas digitales sean incluidas en Eurodac, una base de datos de huellas digitales en toda la UE.

Greg O’Ceallaigh, un abogado de Londres que trabaja con solicitantes de asilo en el Reino Unido dice que muchos solicitantes de asilo estaban tomando rutas clandestinas a través de Europa para evitar ser detectados hasta que llegaran a un país donde tenían un miembro de la familia o, al menos, hablaban el idioma. “Vemos personas que han quemado la piel de sus dedos en un esfuerzo por borrar sus huellas”.

Muchas de las críticas al sistema de Dublín no son nuevas. Además de la colocación de una presión adicional sobre los Estados de primera línea, que obliga a los refugiados a permanecer en un país en el que pueden no tener conexiones familiares y no hablan el idioma, y ​​deben luchar para sobrevivir.

Según un informe de 2013 del Consejo Europeo sobre Refugiados y Exiliados (ECRE), la regulación también ha provocado que a menudo los solicitantes de asilo sean detenidos por largos períodos, separados de sus familias y se les niege la oportunidad de apelar las decisiones de devolución.

Estas preocupaciones han dado lugar a numerosas decisiones judiciales desafiando las transferencias de Dublín, incluyendo una de 2011 del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que dictaminó sobre unos solicitantes de asilo y decidió que no podían ser devueltos a Grecia.

La versión más reciente de esta norma – Dublín III – entró en vigor en enero de 2014, y, al menos en teoría, ofrece más protección a los solicitantes de asilo. Por ejemplo, para determinar si la solicitud debe ser registrada, cobra más peso la presencia de familiares cercanos en un país que la regla del primer país de llegada. De todas formas, raramente se aplica.

La Comisión Europea parece estar de acuerdo. Acogió con satisfacción la decisión de Alemania como “un acto de solidaridad europea” y ha animado a los Estados miembros a aceptar 40.000 solicitantes de asilo en Grecia e Italia que serían reubicados durante dos años.

Hasta ahora, los Estados miembros han aceptado a regañadientes aceptar 32.000. Más de 100.000 inmigrantes han llegado a Italia y Grecia sólo en el mes de julio.

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