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Grave desnutrición infantil en los niños que salen de Mosul

Los civiles que han logrado escapar de Mosul dicen que en la ciudad no hay comida, sólo harina mezclada con agua y trigo hervido

El estado de los bebés que han conseguido salir de Mosul con sus padres es tan calamitoso que podrían morir si no se les alimenta con extremo cuidado. A pesar de que lloran de hambre, si se les alimenta lo suficiente para saciarles, pueden empeorar. Los médicos que les tratan en hospitales alejados de la ciudad no esperaban una crisis de desnutrición como esta, por lo que han tenido que abrir a toda prisa un pabellón especializado para tratar de salvar a estos niños, la mayoría con menos de seis meses de edad.

La guerra entre las fuerzas iraquíes y sus aliados y el Estado Islámico se está cobrando un doloroso tributo, y es la suerte de los cientos de miles de civiles atrapados aún en la ciudad.

La mayor parte de esos niños que se debaten entre la vida y la muerte nacieron justo cuando las tropas iraquíes cortaron las rutas de abastecimiento a la ciudad, dejando a sus habitantes en una situación cada vez peor de escasez de alimentos.

Los médicos que atienden a las personas que escapan de la ciudad sólo habían visto este tipo de situación en África, según reconoce el personal de Médicos Sin Fronteras que administra el hospital de Qayyara, a sesenta kilómetros al sur de Mosul. “No esperábamos encontrarnos con esto”, reconoce la pediatra Rosanna Meneghetti.

Hasta el momento, el número de casos registrados es inferior al nivel considerado crítico, pero no se sabe cuál es la situación de los civiles atrapados en la ciudad.

Las fuerzas iraquíes respaldadas por una coalición liderada por Estados Unidos han recuperado la mayor parte de la ciudad, pero están luchando para desalojar a los militantes de varios distritos en el oeste, incluyendo la Ciudad Vieja.

Los residentes que han logrado escapar dicen que no hay casi nada para comer, sólo harina mezclada con agua y grano de trigo hervido. El poco alimento que queda es demasiado caro para la mayoría de los residentes.

En el hospital, un equipo de médicos controla el progreso de los bebés en gramos, alimentándoles con una pasta especial a base de cacahuete que gradualmente les acostumbrará a comer y hará aumentar su peso. Hay niños de seis meses que no llegan a los dos kilos y medio, la mitad de lo que deberían pesar.

Además de la desnutrición, los pequeños son tratados de otras enfermedades relacionadas con la desnutrición, que debilita sus sistemas inmunológicos.

Los médicos iraquíes nunca habían visto desnutrición, por lo que no están preparados.

Otro problema es la falta de tradición de lactancia materna entre las madres iraquíes. Suelen criar a sus bebés con leches preparadas, casi imposibles de encontrar en Mosul. La situación de estrés y la propia desnutrición de las madres hacen que incluso las que intentan dar el pecho no lo consigan.

Una de las madres de Mosul les dijo a los médicos que no tenía otra opción que alimentar a su bebé con azúcar disuelto en agua, yogur o una mezcla de harina y agua.

Dos pacientes por cama

Más de la mitad de los pacientes atendidos en la sala de urgencias del hospital de MSF tienen menos de 15 años, en parte porque hay escasez de pediatras en la zona, por lo que se refiere a muchos niños.

La sala de pediatría está tan llena que hay dos pacientes en cada cama, y ​​la mayoría del ala de las mujeres es ocupada por niños que se recuperan de lesiones de guerra, como fracturas, quemaduras y heridas de metralla.

Muchos bebés son traídos al hospital con problemas respiratorios como bronquiolitis y neumonía, contraídas en lso campos para desplazados, donde las condiciones de hacinamiento favorecen la extensión de las enfermedades infecciosas. Otros niños nacieron con lesiones provocadas por el parto, al carecer de atención médica durante ese momento.

Otros niños tienen quemaduras por explosiones.

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