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Paso a Paso, un proyecto contra la desnutrición infantil en Senegal

Medición de los niños entre 0 y tres años para detectar desnutrición

Marta Sainz, presidenta de Paso a Paso*

En septiembre de 2017 empezamos nuestro viaje a Senegal cargados de ilusión y sobre todo de maletas, llenas de cosas que habíamos conseguido reunir para donarlas en nuestro destino, Mar Fafako. Es un pueblo que se encuentra en una de las muchas islas que forman el delta del río Saloum, donde viven unas 2.800 personas. Al llegar nos encontramos con Idrissa, que es el enfermero jefe del puesto de salud de Mar Fafako y nuestro contacto para gestionar todas las acciones que realizamos en el pueblo.

Lo primero que hicimos fue tener nuestra primera reunión con el Comité de Salud y la presidenta del Comité de Mujeres, Mariama Saar, las dos organizaciones que nos ayudarán a desarrollar nuestro proyecto más importante y ambicioso hasta la fecha; acabar con la malnutrición en el pueblo.

El comité de mujeres se encarga de pesar y medir a los niños de entre 0 y tres años cada tres meses y nuestro viaje coincidió con una de estas medidas. Allí comprobamos la eficacia de estas mujeres que pesaron y midieron a unos cuarenta niños en un par de horas. Después nos mostraron los datos, que registraban que en ese momento sólo había un niño con malnutrición severa. Otros 19 tenían una malnutrición moderada. Nuestro objetivo es que ningún niño llegue a esa situación, y para ello contamos con un terreno que nos ha cedido el Comité de Salud para crear un huerto comunal, en el que las familias más necesitadas tendrán una parcela para poder plantar sus propias verduras y cereales y auto-abastecerse.

Niños en riesgo

Pesando a los niños en Mar Fafako

Hemos empezado con las familias que tienen niños en riesgo, pero esperamos poder ir aumentando el número de familias y así llegar también a otros colectivos con necesidades dietéticas especiales, como son los ancianos o los enfermos crónicos. Para esto necesitamos realizar un censo sobre la alimentación de cada unidad familiar y con esa información y la ayuda del Comité de Salud podremos crear una lista de las familias realmente más necesitadas, que iremos modificando según mejoren o empeoren las personas afectadas por la malnutrición.

El huerto

Nuestro proyecto consiste en ayudarles a vallar el terreno, prepararlo para la plantación y suministrarles las plantas que, después de realizar un análisis de la tierra, creemos que crecerán mejor. También construiremos una canalización de agua hasta el terreno, ya que en esta zona de Senegal llueve muy poco y únicamente durante una época del año y los cultivos necesitan regadío casi constante.

Sin embargo, no sólo con verduras y cereales evitaremos la malnutrición, así que nuestro proyecto incluye una zona de ese terreno que convertiremos en corral para tener gallinas y huevos, y poder así aportar un tipo de proteína más a la dieta de estas familias, que sólo disponen del pescado que pueden capturar de forma artesanal en el delta.

Aunque estamos centrando nuestras energías en este proyecto, en paralelo hemos inaugurado una biblioteca en el colegio público que pretendemos ir aumentando con unos cuantos libros y material escolar en cada visita que hagamos a partir de ahora. Y por otro lado seguimos enviando material médico al puesto de salud: desde desechables como mascarillas y guantes hasta glucómetros para los diabéticos. Esta fue nuestra primera iniciativa y ya la hemos ampliado a otros centros de salud de la zona, como el de Missirah o el de Betenti, pueblos cercanos a Mar Fafako que tuvimos oportunidad de visitar en un viaje en piragua por el delta.

Acabamos de poner el marcha nuestro proyecto, pero ya estamos cerca de consolidarlo gracias a la ayuda de numerosos voluntarios en España y de otros muchos en Senegal. En marzo volveremos al delta para empezar el censo alimentario y concretar costes de vallado y canalización de agua hasta el huerto. Y en verano regresaremos con un grupo de voluntarios que terminarán de poner en marcha el área de cultivo comunal de Mar Fafako, además de inaugurar la Escuela de Verano en la que aspiramos reunir a los niños del pueblo para hacer actividades deportivas y educativas.

Como dice nuestro nombre, Paso a Paso.

Marta Sainz es fisioterapeuta y osteópata
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