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Moulid Hujale

No esperemos otros dos años

No esperemos otros dos años para actuar en la crisis de refugiados
Por Moulid Hujale, periodista somalí. IRIN
Nadie elige huir de su casa. Yo tuve que hacerlo y huir de mi país, Somalia, a una edad temprana. Terminé en uno de los campos de refugiados de Dadaab, en Kenia, donde pasé muchos años. Nunca elegí salir de mi país y nada me gustaría más que volver a casa. Mientras los líderes mundiales se reúnen la próxima semana en la Asamblea General de la ONU para hacer frente a las crisis de refugiados y migrantes en todo el mundo, miles de refugiados somalíes que han estado viviendo en Dadaab están tratando de volver a casa.
Moulid Hujale

Moulid Hujale, autor del artículo

 

En respuesta a la presión del gobierno de Kenia, que se ha comprometido a cerrar Dadaab, acordaron la repatriación ‘voluntaria’. Pero las autoridades de Somalia bloquearon su paso, alegando que ni la Agencia de Refugiados de la ONU ni el gobierno de Kenia habían proporcionado un apoyo adecuado a los retornados para sobrevivir en un país que todavía lucha para poner fin a una prolongada guerra civil.

Si no son deseados en Kenia y no pueden regresar a Somalia ¿qué futuro les espera al medio millón de refugiados somalíes que permanecen aún en Dadaab?

Este medio millón de personas es sólo una fracción de los 65 millones de personas desplazadas por la fuerza de sus hogares en todo el mundo. Por desgracia, el mundo les ha dado la espalda. En lugar de construir puentes, muchos países han respondido construyendo muros.

La cumbre de la ONU llega en un momento crítico, en que los gobiernos son cada vez más intolerante con la migración y están evitando sus responsabilidades para con los refugiados. Acuerdos como el firmado entre la UE y Turquía están empujando a los migrantes y refugiados a utilizar rutas cada vez más peligrosas, que han provocado más de 4.300 muertes en lo que va de año.

Hay una necesidad urgente de respuesta para la acción global. La Cumbre no puede ser una simple reunión en la que se habla pero no se decide nada. El Marco de Respuesta de Refugiados, que se adoptará en la Cumbre, reafirma enérgicamente la validez de la Convención de 1951, y es un mensaje muy claro a los Estados que han respondido a la llegada de solicitantes de asilo con alambradas. Sin embargo el Marco carece de cualquier plan concreto que obligue a los gobiernos a actuar.

Los refugiados y los migrantes tienen derecho a ser consultados. Sin embargo, no se les incluyó en el proceso de negociación antes de la Cumbre, lo que me hace augurar resultados poco favorables para ellos.

Acabo de volver a Dadaan para documentar el 25 aniversario de la creación de los campos de refugiados, y loque he visto es desolador: tres generaciones de refugiados que han perdido la esperanza de encontrar una solución duradera. Han estado esperando durante 25 años, un cuarto de siglo, a que la comunidad internacional actuara. Presionados por las autoridades de Kenia y las malas condiciones de vida en los campamentos, muchos se han visto obligados a inscribirse para ser repatriados a Somalia, un país que ya soporta a un millón de desplazados y que viven en una inseguridad extrema.

Si realmente queremos ayudar a los refugiados, tenemos que cambiar nuestra actitud. En lugar de verlos como una carga, hay que empezar a verlos como personas con un gran potencial para hacer una contribución a los países que los acogen. Si se les da la oportunidad de hacerlo.

Me produce una cierta esperanza ver que el Marco incluye una sección que llama a los Estados Miembros a promover la autosuficiencia de los refugiados. Se insta a los países de acogida para que amplíen las oportunidades para que los refugiados tengan acceso a la educación y el empleo. Si se llevan a cabo, tales políticas podrían cambiar las vidas de muchos refugiados jóvenes, educados precariamente en campos como el de Dadaab.

El precio de la espera

Pero habrá poca presión sobre los Estados para que lleven a cabo dichas medidas, y no se pondrán en marcha hasta pasados dos años por lo menos. Es una decepción que los Estados no sean capaces de ponerse de acuerdo sobre un pacto mundial sobre refugiados que obligaría a los Estados a comprometerse a tomar medidas y hayan pospuesto ese pacto otros dos años.

Es incomprensible que no lo hagan, cuando cada minuto 24 personas se convierten en desplazados. A este ritmo, cuando los líderes mundiales se reúnan de nuevo en 2018 tendremos otros 25 millones de desplazados.

Los Estados miembros de la ONU deben tratar de ponerse en la piel de los refugiados y desplazados y comenzar, de inmediato, a tomar medidas y encontrar soluciones prácticas y desarrollarlas. Como mínimo, al menos, los Estados deberían aplicar políticas nacionales en consonancia con las leyes internacionales que garantizan los derechos de los refugiados y migrantes. Sin embargo, no tenemos garantías de que al día siguiente de la Cumbre, regresen a casa y pongan en marcha medidas que sigan socavando esos derechos.

@MoulidHujale

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