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Mosul, la lucha es casa por casa

Los combatientes extranjeros de Mosul combatirán hasta el final

La batalla de Mosul está entrando en una fase crítica, y los combates son calle por calle, casa por casa, con una resistencia feroz. El principal problema con que se están encontrando las fuerzas iraquíes es que los combatientes islamistas extranjeros contra los que están luchando no se rendirán jamás. No tienen otra salida que seguir hasta el final. A diferencia de los islamistas iraquíes, que pueden camuflarse entre los civiles y escapar, los extranjeros sólo pueden vencer o morir.

En las calles de Mosul la batalla se desarrolla casa por casa, con las familias escondidas en los sótanos mientras arriba, en la calle, luchan los soldados iraquíes con los milicianos del Estado Islámico. Para avanzar, los soldados atraviesan los agujeros en los muros que comunican los edificios hechos por los milicianos del Estado Islámico para replegarse hacia su último bastión, la zona oeste de la ciudad.

Los soldados van encontrando, en su travesía de casa en casa, a personas que llevaban dos meses ocultas en los sótanos, sin apenas salir por temor a ser disparadas.

Las fuerzas iraquíes avanzaron rápidamente en las primeras etapas de la ofensiva para recapturar la mitad occidental de Mosul, retomando el aeropuerto y atravesando las defensas del Estado islámico alrededor de la ciudad en cuestión de días. Ahora están encontrando una dura resistencia en districtos aún habitados por más de 750.000 civiles. Derrotar al Estado Islámico en Mosul sería clave para el ejército iraquí, ya que les arrebataría el control del último enclave importante en Irak.

El ejército iraquí está encontrando entre las bajas cada vez a más combatientes extranjeros. No llevan documentación, así que no saben su nacionalidad.

A diferencia de los militantes iraquíes que pueden mezclarse con los civiles y posiblemente atravesar los controles, los combatientes extranjeros no tienen escapatoria y por lo tanto lucharán hasta el final. Se están concentrando en la zona occidental de la ciudad, aún en poder de los islamistas.

Al tratarse de una zona urbana densamente poblada, el avance es todo un desafío para los soldados iraquíes. Hay francotiradores parapetados en edificios en los que vive gente y se mueven a través de los agujeros practicados en los muros de las casas. También incendian las plantas superiores de algunos edificios para provocar humaredas con la intención de ocultar los objetivos a la aviación.

A diferencia de lo que sucedió en Alepo, el ejército iraquí y sus aliados no se pueden permitir rendir la ciudad machacándola con bombardeos y ataques aéreos. La comunidad internacional no lo permitiría.

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