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vale de comida para los refugiados sirios

¿Demasiadas crisis, poco dinero. ¿Es el momento de re-pensar la financiación humanitaria?

Demasiadas crisis, poco dinero. ¿Es el momento de re-pensar la financiación humanitaria?
Por Louise Redvers
DUBAI, 16 de Diciembre del 2014 (EUROPA PRESS) –
La campaña del Programa Mundial de Alimentos #ADollarALifeline apoyada por celebridades de todo el mundo para ayudar a los refugiados sirios puso de nuevo en la agenda internacional la situación de los civiles que sufren la guerra en Siria y obtuvo en pocos días 64 millones de dólares.

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Vale de ayuda para los refugiados sirios

Gracias a la generosa respuesta de los donantes – incluyendo una donación de 52 millones de dólares procedente de Arabia Saudí,  las ayudas para los refugiados sirios en Líbano, Jordania, Irak, Turquía y Egipto, que habían sido suspendidas temporalmente, se han reactivado. Pero además de recaudar dinero, la campaña del PMA también ha servido para subrayar la precariedad de la financiación humanitaria en momentos en que hay cuatro situaciones de emergencia de Nivel Tres (el tipo más grave según la ONU: sur de Sudán, la República Centroafricana, Siria e Irak, así como la crisis del ébola en África Occidental.
El PMA, que actualmente está tratando de apoyar a más de 80 millones de personas en 75 países en todo el mundo, no es el único organismo de las Naciones Unidas, pero es el que tiene más necesidades por esta situación y por la falta de fondos, hasta tal punto que está en peligro la distribución de alimentos no sólo para los refugiados sirios, sino que se han tenido que reducir las raciones en Kenia y Etiopía, y en Afganistán se ha interrumpido la alimentación escolar.
Según los expertos el sistema de financiación actual no es el adecuado.
“Desafortunadamente esta es la realidad de un sistema que está roto. Cuando suceden estas crisis al mismo tiempo salen a la luz los problemas en el sistema de la ayuda humanitaria”, asegura Mark Yarnell, un miembro destacado de la ONG Refugees International, con sede en Washington.
Christina Bennett, analista política e investigadora del Overseas Development Institute de Londres, existe la necesidad de alejarse de los ciclos de financiación a corto plazo que tanto dificultan la planificación. “Este es un sistema basado en la reacción y en las necesides a corto plazo. Si hubiera una posibilidad de tener una financiación más flexible y de más largo plazo, serían menos necesarios los llamamientos para la financiación urgente para ayudar a personas en peligro inminente.”
Los trabajadores humanitarios que trabajan en el terreno no pueden estar más de acuerdo.
Angelline Rudakubana es la directora adjunta de operaciones y programación para el PMA en Afganistán, donde tienen  un déficit de26.9 millones de dólares que ha provocado la interrupción del programa de alimentos en las escuelas.  “Para 2015 tenemos aproximadamente 166 millones de dólares para todas nuestras actividades, incluyendo nuestras operaciones aéreas. Tenemos algunas donaciones que entran y parece que vamos a tener suficiente para cubrir hasta marzo, tal vez incluso a principios de junio, pero debido a compromisos finales y confirmaciones, no podremos disponer de ciertos materiales”.

Financiación Voluntaria

A diferencia de muchas otras agencias de la ONU que reciben financiación básica (dinero proveniente de las contribuciones de los Estados miembros) el  PMA se financia de donaciones.  Sus responsables están peleando para que cambie ese modelo. Les gustaría entrar también en el sistema de un presupuesto fijo, o por lo menos, compromisos plurianuales de los donantes. Por ejemplo Australia ha acordado recientemente la aprobación de un período de tres paquetes de financiación al año. Los responsables del PMA sostienen que con ese tipo de financiación es posible planificar y gestionar los recursos de una manera más sostenible, así como formar alianzas con los asociados en la ejecución y administración de los programas.
Yarnell cree que los gobiernos de los países que acogen a refugiados que reciben ayuda alimentaria también tienen un papel que desempeñar. Por ejemplo, cita el ejemplo del campamento de Dadaab, en Kenia, donde muchos refugiados somalíes han vivido durante décadas y que tiene un sistema de mercado local bien desarrollado. “Si se permitiera a más refugiados a trabajar en Kenia y utilizar el sistema de mercado local, lo harían ser mucho menos dependientes de las distribuciones de alimentos del PMA”.
“Es un gran desafío para un país anfitrión estar dispuesto a permitir a los refugiados trabajar y hacer que se integren más en sus economías”, reconoció. “Pero al mismo tiempo, es fundamental, dadas las necesidades y el dinero disponible”.
El 8 de diciembre la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) dio a conocer el Balance Humanitario Global 2015, por el que se necesitará la cifra récord de 16.400 millones de euros para atender a 57,5 millones de personas en 22 países.
(ver la información publicada en nuestra web)
Casos como el de los refugiados de Siria pueden convertirse en desplazados durante décadas, por lo que necesitarán financiación constante.
Atraer más dinero del sector privado es una solución. Poco a poco esto está empezando a suceder: las donaciones del sector privado a las causas humanitarias casi se han triplicado,  pasando de 2.100 millones de dólares en 2006 a 5.700 millones en 2011, según las últimas cifras disponibles.
Los expertos, sin embargo, son conscientes del “choque de culturas” entre las empresas comerciales y agencias de ayuda, que en algunos casos dificultan la colaboración.
Los llamados donantes “no tradicionales” o “emergentes”, como China, Turquía y los países del Golfo, también están aumentando. En 2013 los Emiratos Árabes Unidos fue, según el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD), el mayor donante mundial de ayuda oficial al desarrollo en proporción a la renta nacional bruta, y en julio de este año se convirtió en el primer país fuera de la OCDE a unirse al comité, aunque sólo como participante sin derecho a voto.
Arabia Saudita, por su parte, destinó 52 millones de dólares a la campaña #ADollarALifeline para Siria y anunció otros 42 millones de dólares para los refugiados en Etiopía, además de 10 millones de dólares para los refugiados en Kenia.  Además, Arabia Saudí donó a principio de 2014 500 millones de dólares a la ONU en Irak para ayudar a mantener a los más de dos millones de personas desplazadas desde el comienzo del año por las actividades de los militantes islamistas, y otros 35 millones de dólares para la crisis del ébola.
Bennett dijo que el dinero de los donantes como Arabia Saudita es muy bien venido, pero que las donaciones puntuales no son la solución, porque no es posible saber si se mantendrán en el tiempo. Otra de las soluciones, además de ampliar la base de donantes, es lograr una mayor eficacia en el gasto del dinero.

Traducido por ActualidadHumanitaria
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