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Mar Lago

Enfermedad de Chagas, una “enfermedad olvidada”

Enfermedad de Chagas, una “enfermedad olvidada” emergente en nuestro país

Dra. Mar Lago Núñez, Unidad de Medicina Tropical y del Viajero. Hospital La Paz/Carlos III

 

La enfermedad de Chagas mata cada año a más de 10.000 personas en América Latina y la sufren más de cinco millones de personas cada año. Y paradójicamente, a pesar de que se trata de una de las “enfermedades olvidadas”, y que es endémica en el continente americano, tiene una prevalencia importante en los inmigrantes atendidos en España en la atención primaria y por las Unidades de Medicina Tropical de los hospitales que cuentan con ellas. En la Unidad de Medicina Tropical del Hospital Carlos III se diagnostican aproximadamente 300 pacientes al año, y muchos más acuden para realizarse las pruebas.

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Mar Lago, Unidad de Medicina Tropical

La enfermedad de Chagas es causada por un protozoo llamado Tripanosoma cruzi, trasmitido por un chinche que vive en las pared de las casas de adobe. América Latina, una de las principales áreas en la que la enfermedad es endémica, ha logrado bajar la prevalencia global desde los 18 millones de casos en 1991 a 5,7 millones en 2010, gracias al control vectorial. Sin embargo, la enfermedad de Chagas continúa siendo la enfermedad parasitaria más importante en el hemisferio  oeste y tiene una morbilidad que es 7,5 veces mayor que la malaria. Más de 10.000 personas mueren cada año en América Latina y 65 millones de personas en esa área geográfica están en riesgo de contraer la enfermedad.

De ser una enfermedad desconocida en nuestro país, la enfermedad de Chagas, como hemos señalado anteriormente, está cobrado una importancia creciente por su prevalencia en los inmigrantes que atendemos en nuestro país, tanto en las Unidades de Medicina Tropical, como en las consultas de medicina primaria, donde son diagnosticados. Otros llegan ya con el diagnóstico y tratamiento hecho en sus países de origen.  En otras ocasiones llegan para realizarse las pruebas cuando se enteran de que en sus países de origen algún familiar ha muerto por la enfermedad. En la Unidad de Medicina Tropical del Hospital Carlos III se diagnostican aproximadamente 300 pacientes al año, y muchos más acuden para realizarse las pruebas.

La enfermedad tiene una fase aguda que se produce entre los 7 y los 15 días de la inoculación del parásito. Después pasa a una fase crónica y posteriormente a la forma indeterminada, que es la que se diagnostica en países no endémicos como el nuestro. Entre un 20 y un 30 por ciento de los enfermos evolucionan a una cardiopatía o a una enfermedad gastrointestinal. La cardiopatía se hace crónica si no se trata, con todos los riesgos para la salud que eso significa.

Además de por la picadura del chinche, puede transmitirse también por la comida o la bebida contaminada, por vía transplacentaria (de madre a hijo), por transfusiones de sangre o por trasplante de órganos.  Por ello, en la mayoría de bancos de sangre se hacen análisis para detectar la enfermedad. Para evitar la infección congénita, se debería hacer un cribado en el embarazo en mujeres de los países donde es endémica y en los hijos nacidos de estas mujeres, tanto en los países de origen como en el nuestro si se han trasladado para vivir en España.  El Grupo de Expertos del PAPPS (Programa de Actividades Preventivas de Promoción de la Salud), recomienda, incluso, realizar una serología a mujeres con riesgo y con deseo de gestación, es decir, antes de quedarse embarazadas.

Respecto del tratamiento, en España sólo existen dos posibilidades: el de primera elección es el Benznidazol y el de segunda elección es el Nifurtimox, ambos son medicamentos extranjeros, están financiados por la seguridad social y requieren algo de burocracia, no están exentos de efectos secundarios y en ocasiones requieren cuidados posteriores. Si la enfermedad ha afectado al aparato digestivo o ha producido ya cardiopatía requiere control y seguimiento por especialistas.

La vía de acceso al diagnóstico y tratamiento es a través del médico de atención primaria. Afortunadamente cada vez tienen más conciencia de la enfermedad, y  ante sospecha clínica o ya diagnosticados se remiten a Unidades de Referencia.

En estos momentos se están realizando en Españas grandes esfuerzos en prevenir, diagnosticar y asegurar el acceso al tratamiento.

Los principales esfuerzos se deberían centrar en:
–    Tareas de difusión y promoción del diagnostico y tratamiento, abordando directamente la problemática en las comunidades de inmigrantes latinoamericanos.

–    Realizar un cribado, como ya se está haciendo a todas las mujeres en edad fértil para prevenir la transmisión fetal, y seguimiento de los recién nacidos de mujeres con enfermedad de Chagas.

–    Investigación de nuevos tratamientos y más estudios sobre la eficacia de los tratamientos ahora disponibles.

Lamentablemente, en lo que respecta a los países en los que la enfermedad es endémica, nos tememos que los avances sean lentos, tanto en la prevención de la enfermedad, como en el desarrollo de nuevos medicamentos, puesto que la investigación en fármacos para tratar enfermedades como el Chagas o cualquiera de las consideradas como “enfermedades olvidadas”, se considera poco rentable por parte de la industria farmacéutica. Según datos de organizaciones que trabajan en países donde el Chagas es endémico, el coste del tratamiento de esta enfermedad es muy alto: Colombia gastó en 2008 aproximadamente 267 millones de dólares en atención médica a los enfermos de Chagas. Por tanto, siendo una enfermedad con unas tasas tan altas de morbilidad, debería convertirse en una prioridad tanto para abaratar el coste de los medicamentos, como en su prevención.

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