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El infierno de los rohinyá: más de 6.700 asesinados por disparos, quemados o a golpes

Héctor Alonso

La mayoría murió por disparos, quemados dentro de sus casas o por golpes, incluidos más de 700 niños

Aunque podrían ser cerca de 9.000 los rohinyá asesinados en Myanmar entre el 25 de agosto y el 24 de septiembre, Médicos Sin Fronteras ha reportado al menos 6.700 asesinatos, entre ellos 730 niños menores de cinco años, según un informe que la organización ha hecho público hoy. La mayoría de los asesinatos fueron cometidos en el estado de Rakhine. Las víctimas murieron, en su mayoría, por disparos, quemados en sus casas o a golpes.

Estos crímenes, recopilados por MSF a través de un estudio realizado en los campos de refugiados de Bangladesh fueron cometidos por las fuerzas armadas, la policía y las milicias locales en los ataques, denominados “operaciones de limpieza”, efectuados como represalia por los ataques del Ejército de Salvación Rohingya Arakan. Estas operaciones de limpieza provocaron la huida masiva de esta etnia musulmana, cuyos integrantes ni siquiera están considerados como ciudadanos o residentes de Myanmar y por tanto son apátridas. Actualmente la mayoría de los miembros de esa etnia (más de medio millón) han buscado refugio en la vecina Bangladesh, en campamentos improvisados y en condiciones muy precarias.

A principios de noviembre, MSF llevó a cabo seis encuestas de mortalidad retrospectivas en diferentes secciones de los asentamientos de refugiados en Cox’s Bazar, justo al otro lado de la frontera con Myanmar, en Bangladesh. La población total de las áreas cubiertas por las encuestas fue de 608.108 personas, de ellas 100.564 son niños menores de cinco años. La inmensa mayoría, 503.698, llegaron a Bangladesh después del 25 de agosto, cuando se inició lo que Naciones Unidas ha considerado “una limpieza étnica de manual”.

La tasa de mortalidad general entre el 25 de agosto y el 24 de septiembre de las personas en los hogares encuestados fue de 8.0 /10.000 personas por día. Esto es equivalente a la muerte del 2.26% (entre 1.87% y 2.73%) de la población muestreada. Si esta proporción se aplica a la población total que había llegado desde el 25 de agosto en los campamentos cubiertos por las encuestas, esto sugeriría que entre 9.425 y 13.759 rohinyá murieron durante los 31 días iniciales siguientes al inicio de la violencia, incluidos al menos 1.000 niños menores de 5 años.

Las encuestas muestran que de estas muertes, al menos el 71,7% se debieron a la violencia, incluso entre los niños menores de 5 años. Esto representa al menos a 6.700 personas, incluidos 730 niños. La principal causa de muerte fueron los disparos (69%). El 9% murieron cuando sus casas fueron incendiadas con ellos dentro y un 5% murieron por golpes. Entre los niños menores de 5 años, más del 59% murieron por disparos, el 15% quemados en sus casas, el 7% por golpes y el 2% murieron por minas terrestres.

La ONG reconoce que es probable que el número de muertes sea mayor porque no se ha podido estudiar toda la población refugiada y porque hay muchas familias que no han podido abandonar Myanmar. El informe recoge testimonios sobre familias que perecieron al completo tras ser encerrados en sus casas que después fueron quemadas.

Aún hoy hay personas que huyen todos los días de Myanmar, y que relatan episodios de violencia y ataques. Hay un distrito, Maungdaw, en el estado de Rakhine, donde se quedaron atrapadas muchas familias y que no ha podido ser visitado, por lo que se teme por la suerte de los que quedaron allí.

Dada la alta inseguridad de la zona y la probabilidad de ser atacados, Médicos Sin Fronteras ha expresado su preocupación por la firma del acuerdo para el retorno de los refugiados a Myanmar, que se prevé que se lleve a cabo entre los gobiernos de Bangladesh y Myanmar. “No se debe obligar a los rohingyas a regresar hasta que se garantice su seguridad y sus derechos”.

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