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Después del #MeToo, Gran Bretaña investiga el acoso sexual a las mujeres en el trabajo

Casi una de cada cinco mujeres que trabaja en el Parlamento británico fue acosada sexualmente o apreció comportamientos inapropiados en el último año

Dos ONG, Oxfam y Save the Children, en el  ojo del huracán por comportamiento inapropiado de su personal en el terreno. Oxfam se enfrenta a la retirada de fondos gubernamentales

Después del aldabonazo para las conciencias que ha supuesto la campaña #MeToo sobre acosos y abusos sexuales en el mundo del cine, Gran Bretaña parece dispuesta a dar un paso más, para revelar casos similares en el mundo laboral. La comisión parlamentaria Women and Equalities Committee (Comité para la Igualdad de las Mujeres) ha lanzado una investigación sobre el acoso sexual de mujeres en el trabajo, impulsado por los múltiples testimonios que se están revelando. Así, en un informe encargado por el gobierno tras varios escándalos sexuales, se revela que una de cada cinco mujeres que trabaja en el Parlamento británico ha sido víctima de acoso o a sufrido o visto comportamientos inapropiados en el último año.

La comisión parlamentaria Women and Equalities Committee ha asumido la tarea de buscar la seguridad de las mujeres en su trabajo, recopilar y sistematizar las quejas y denuncias y revisar las protecciones legales que tienen los acusados de abuso, como los acuerdos de no divulgación, a través de los cuales las víctimas son silenciadas.

“En los últimos meses ha habido informes generalizados de experiencias espantosas de acoso sexual en el trabajo”, dijo la presidenta del comité y política conservadora Maria Miller. “Necesitamos cambiar la cultura del lugar de trabajo, mantener a las mujeres a salvo y proporcionar remedios legales efectivos”, dijo en un comunicado. “Necesitamos entender si los acuerdos de confidencialidad están siendo usados de forma abusiva ​​para encubrir casos de acoso”.

El año pasado, el Parlamento se convirtió en el centro de un escándalo de abuso sexual después de que las denuncias contra el productor de Hollywood Harvey Weinstein desataran la campaña #MeToo, con personas que comparten historias de abuso en las redes sociales.

El organismo de disputas industriales de Gran Bretaña, ACAS, emitió un dictamen a fines de 2017 sobre comportamientos que pueden interpretarse como acoso, como tocarse indebidamente, reenviar correos electrónicos con contenido sexual o hacer comentarios sexuales sobre la apariencia de una colega.

El sector de las ONG también se ha visto salpicado recientemente por los escándalos de abusos: dos de las organizaciones más importantes de ayuda humanitaria, Oxfam y Save the Children, ha revelado que sólo en el último año han despedido entre las dos a 38 empleados por mala conducta sexual. La gravedad del escándalo es tal que Oxfam se enfrenta a la retirada de los fondos que el gobierno británico aporta para su funcionamiento, tras revelarse el comportamiento de su personal en Haití tras el terremoto de 2010.

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