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Dadaab cumple 20 años

Dadaab, el campo de refugiados más grande del mundo, cumple 20 años

Este año se conmemora el 20 aniversario del mayor campo de refugiados del mundo, Dadaab, situado en el noreste de Kenia. ACNUR, que gestiona el complejo de campos, instaló los primeros campos en esa zona entre octubre de 1991 y junio de 1992 para dar cobijo a los refugiados que huían de la guerra civil somalí que culminó en 1991 con la caída de Mogadiscio y la salida del gobierno central.

La intención inicial cuando ACNUR creó los tres campos de Dadaab (Ifo Dagahaley y Pagadera) era que albergaran hasta un máximo de 90.000 personas. Sin embargo, hoy en día viven en este complejo de campos más de 463.000 refugiados, incluyendo unas 10.000 personas que conforman la tercera generación nacida en Dadaab de padres refugiados que a su vez nacieron aquí.

Durante la hambruna del año pasado en Somalia, las cifras de llegadas superaron a menudo las 1.000 personas por día. Unas 30.000 llegaron en junio, 40.000 en julio y 38.000 en agosto. Esto ha supuesto una presión adicional sobre los recursos existentes. Junto a las autoridades locales y las agencias humanitarias, ACNUR ha logrado hacer frente a estos flujos estableciendo centros de recepción y dando una respuesta rápida de asistencia a los recién llegados.

Dadaab ha podido dar cobijo durante tantos años a tanta gente gracias, en primer lugar y sobre todo, al gobierno y la población de Kenia. Junto con el gobierno de Kenia, ACNUR ha estado trabajando con otras agencias para ofrecer protección, cobijo y asistencia humanitaria, a menudo en circunstancias difíciles y complejas. La superpoblación crónica, el riesgo de enfermedades y las lluvias estacionales son algunos de los retos a los que nos enfrentamos.

Con motivo de este aniversario ACNUR está renovando su llamamiento a la comunidad internacional para asegurar un apoyo continuado a casi 1 millón de refugiados somalíes en la zona, así como apoyo para Kenia y el resto de países que los están acogiendo. Un tercio de la población refugiada abandonó Somalia en 2011 ante las terribles condiciones de sequía, hambruna y violencia. Los 20 años que han pasado también dan constancia de la necesidad de paz en Somalia, de poner fin a la violencia allí, para que los refugiados tengan la posibilidad de regresar a casa. ACNUR espera que las conclusiones de la Conferencia sobre Somalia que comenzará el próximo jueves 23 de febrero en Londres, sirvan como catalizador de una solución permanente para esta perenne situación somalí, algo por lo que ACNUR ha estado luchando desde hace mucho tiempo.

Actualmente la situación en Dadaab es extremadamente difícil. El secuestro de tres trabajadores humanitarios el pasado otoño y, más recientemente, el asesinato de dos líderes refugiados y varios policías kenianos así como las amenazas al personal humanitario, han obligado a ACNUR y a sus socios a replantearse cómo se distribuye la ayuda.

Desde octubre y hasta hace poco ha habido restricciones de seguridad para moverse alrededor del campo. Sin embargo, la asistencia para salvar vidas, como el reparto de comida, agua y la atención médica, nunca se han interrumpido y siempre ha sido una prioridad para ACNUR. Además, las escuelas, gestionadas en su mayoría por profesores refugiados, han estado abiertas y han logrado llevar a cabo los exámenes nacionales de Kenia a finales de 2011, a pesar del clima de inseguridad.

Desde finales del año pasado, los actores humanitarios han estado buscando formas de retomar las actividades, utilizando distintas metodologías y, lo que es más importante, trasladando más responsabilidades a las comunidades de refugiados.

De esta forma, la crisis también ha supuesto una oportunidad para empoderar más activamente a los refugiados con el fin de que puedan gestionar los aspectos de la vida diaria en el campo. Esto ha incluido la participación de los jóvenes a la hora de formar a los recién llegados al campo de Kambioos, la creación de comités de agua para coordinar y asegurar la provisión de agua en cada casa, así como la presencia de refugiados periodistas que han publicado su propio periódico o de mujeres que han formado grupos para orientar sobre oportunidades de sustento para las madres.

Los servicios en el área sanitaria, de agua y de saneamiento también se han redoblado. En un día normal, unos 1.800 refugiados reciben tratamiento ambulatorio en los hospitales y los centros de salud de los campos. La prestación de servicios también ha mejorado en Kambioos. Sin embargo, todavía hay nuevos casos de sarampión (11 la semana pasada) y estamos dando prioridad a la vacunación de los recién llegados mayores de 30 años.

Los equipos de ACNUR están involucrados en trabajos de protección y de servicios comunitarios y llevan a cabo una supervisión de la protección regularmente, así como proyectos de medios de subsistencia. Los profesores refugiados están recibiendo formación para trabajar con niños, gestión de clases y apoyo psicosocial. Las actividades centradas en jóvenes, mujeres y refugiados con discapacidades están de nuevo en marcha.

A comienzos de este mes, ACNUR retomó también la reubicación de refugiados desde zonas menos seguras en las afueras del campo de Dagahaley hacia el campo de Ifo 2, donde reciben tiendas familiares, asistencia básica y servicios. Unos 2.000 refugiados han sido trasladados hasta ahora, y otros 3.500 se unirán a ellos en las próximas semanas. A finales de este año, el campo de Ifo 2, con capacidad para 80.000 personas, estará lleno.

Más de 968.000 somalíes viven como refugiados en países vecinos, principalmente en Kenia (520.000), Yemen (203.000) y Etiopía (186.000). Un tercio de ellos ha huido de Somalia durante 2011. Otros 1,3 millones están desplazados dentro del país.

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