Pilar Estébanez

Ha muerto Carlos Slepoy, quizás el máximo ejemplo de una vida dedicada a la Justicia, con mayúsculas.

Carlos Slepoy: en nombre de la Justicia

Ha muerto Carlos Slepoy, quizás el máximo ejemplo de una vida dedicada a la Justicia, con mayúsculas. Quizás al lector común su nombre no le sea muy familiar, pero si decimos que gracias a él la Justicia Universal tomó forma, y que dedicó su vida a luchar para que las víctimas de las dictaduras de Argentina, Chile o España fueran reconocidas y los causantes de tanto dolor fueran juzgados, sí sepan quién es.

Carlos, a quienn he podido acompañar durante estas últimas semanas, era un abogado comprometido. Fue condenado a prisión en Argentina y luego exiliado en España. En nuestro país comenzó a trabajar como abogado de UGT. Un policía borracho, que estaba agrediendo a unos jóvenes, le disparó por la espalda cuando intervino para defender a aquellos. La agresión casi le cuesta la vida y le obligó a permanecer en una silla de ruedas.

Inició, con su empeño, varias causas internacionales: contra Pinochet, que fue retenido en Londres gracias a su trabajo y a que Baltasar Garzón aceptara la causa contra el ex dictador por genocidio, obligando a éste a permanecer en Londres más de año y medio, hasta que el Gobierno británico aceptó dejarle volver a Chile “por razones humanitarias”. Logró también que se condenara en España a más de mil años de prisión al exmilitar argentino Adolfo Scilingo por crímenes contra la humanidad.

Carlos luchó toda su vida por lograr justicia para los desaparecidos, para las víctimas del franquismo… Un ejemplo de entrega y de empeño que abrió nuevos caminos para que los crímenes de lesa humanidad o de genocidio dejen de ser impunes.

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Comentarios: 1

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  1. Carlos nunca claudicó y no lo hizo hasta su triste muerte.Era un luchador infatigable para poder encausar a todos los genocidas,dictadores y tiranos que se le presentaban.Lo fué en su momento cuando le proporcioné un dosier con los datos de Fernando Almiron segundo jefe de la Triple AAA de Argentina y aquí ejerciendo de jefe de seguridad de Manuel Fraga Iribarne otro caradura que firmó penas de muerte mandado por el genocida de Franco Bahamonde Francisco.
    Carlos con su tesón y su sonrisa supo plantarles cara a toda una caterva de jueces cobardes o lo que es peor,complices de un regimen que aún hoy,manda en este país!
    Hasta siempre compañero!