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Atentados tras los atentados. La responsabilidad de la comunicación

Aurora Rozadilla. Psicóloga Clínica. Miembro del Grupo de Intervención en Catástrofes y Emergencias de Galicia

Tras el atentado terrorista de las Ramblas de Barcelona, no dejamos de ver, a través de distintos medios de comunicación, imágenes de víctimas que, en estado de indefensión, han sido grabadas por particulares y profesionales y difundidas sin piedad.

Los psicólogos que trabajamos en emergencias llevamos años advirtiendo de la retraumatización que la difusión de esas imágenes puede suponer para las víctimas directas, para los profesionales intervinientes en la emergencia, así como el daño psicológico que podría suponer para las víctimas indirectas (familiares, personas cercanas, población especialmente sensible, etc.)

Cada acontecimiento trágico, sea terrorista o no, atrae a este tipo de desalmados que tratan de sacar partido del sufrimiento ajeno. ¡Qué pena! De nuevo “más de lo mismo”.

Para informar debidamente, no hay ninguna necesidad de mostrar a las personas en estado traumático, agónico o sin vida. Todo ello supone una situación de vulnerabilidad de los afectados que, en ningún caso, debe ser aprovechada.

Teniendo en cuenta que si ellos pudieran pronunciarse no darían su consentimiento seguramente, el hecho de tomar imágenes y difundirlas, por encima de la antiempatía sublime, supone un ataque a su derecho a la intimidad, atenta contra la voluntad de la víctima, y  constituye delito derivado del tratamiento y uso no permitido de información personal.

¿Quién nos defiende estando indefensos? ¿Quién defiende a nuestros familiares y amigos de la posibilidad de recibir la noticia de nuestro fallecimiento o afectación en el suceso de una de las peores maneras posibles? ¿Quién defiende a las personas que, retenidas en establecimientos próximos por seguridad, pueden ver aumentado su temor y la posibilidad de caer en el pánico tras ver imágenes sin filtrar?

Además, difundir imágenes de los miembros de seguridad, por ejemplo, puede suponer un riesgo para dichos profesionales, al igual que para el personal de salud que se encuentra trabajando en ese momento.

Todas estas consideraciones, asimismo, deben ser asumidas por todo ciudadano a la hora de difundir imágenes a través de las redes sociales, y ser conscientes del alcance y la repercusión dañina que pueden tener. Todo ello sin olvidar la tremenda responsabilidad de los medios de comunicación con el tratamiento de la información cuyo error, por consabido, es imperdonable.

En este momento, en Galicia se está elaborando, por parte del Colegio Oficial de Periodistas en colaboración con el Colegio Oficial de Psicología, una “Guía” de Recomendaciones para el abordaje de las noticias sensibles por los medios de comunicación, con respecto a diferentes temas, como suicidios, noticias con menores implicados, violencia de género, emergencias, tragedias, etc.

Animo a las comunidades que aún no han iniciado esa línea a que la inicien, y suplico responsabilidad ética a los medios y sus profesionales mediante el ejercicio simple de ponerse en la piel de las víctimas.

La respuesta humanitaria a una persona que se encuentra inconsciente, sangrando, a una persona que sé está muriendo, a una persona sobrepasada y desorientada o en shock por un acontecimiento traumático, es un auxilio proporcional a tus conocimientos, una llamada de petición de ayuda y un acompañamiento mientras la ayuda llega, no una grabación.

Este artículo pretende ser una llamada a la ética periodística y una sensibilización a los ciudadanos hacia el respeto al otro como nos gustaría que nos respetaran a nosotros mismo, porque cuando tu comportamiento se aleja de la humanidad y te dedicas a grabar, lo único que muestran tus grabaciones es tu propia inhumanidad.

Aurora Rozadilla es Psicóloga Clínica. Miembro del Grupo de Intervención en Catástrofes y Emergencias de Galicia. Miembro de Sociedad Española de Medicina Humanitaria

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Comentarios: 6

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  1. Es un detalle, pero para mi no es importante dentro de toda debastación que se produce. Lo único que me parecería deplorable, sería tratar de ganar dinero por ello.

  2. La responsabilidad de los medios influye también sobre un fenómeno psicológico que es el de la “Identificación”. Porque al escuchar o leer los medios, las personas que están un poco tocadas del cerebro pueden sentir el gusanillo de la “identificación” con el/los terroristas, que aparecen en las pantallas como unos “héroes” de lo que sea, y esto les empuja a pasar al acto a estos individuos un poco trastornados y que leen o escuchan los medios.

  3. Comparto totalmente lo expuesto por Aurora, por desgracia esto lo comparte mucha menos gente que las imagenes que estamos viendo en “casi todos” los medios.

  4. He recibido por whatsapp varios vídeos indecentes y he visto en televisión imágenes que solo cabe tildar de pornográficas, sin la más mínima empatia hacia las victimas. Evidentemente no he reenviado nada, sí lo haré con el enlace de este comentario para ver si la gente recobra la dignidad.