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Afganos deportados a Croacia, la última oportunidad

A sus dieciséis años, el migrante afgano Ashkan Barak ya está cansado y harto. Durante el último año, este huérfano ha estado huyendo. Primero de los talibanes, después tuvo que pagar a los contrabandistas para cruzar el Mediterráneo y cuando llegó a Europa, para evitar ser detenido en países de los que nunca había oído hablar.

Después de pasar nueve meses en una antigua comisaría convertida en centro de migrantes en Osijek, en el este de Croacia, Barak dice que ha renunciado a unirse a su hermano mayor en Alemania. “Yo sólo quiero paz y vivir lejos de los talibanes. No me importa el lugar. Quiero quedarme aquí, en Croacia. Estoy cansado de viajar”, dice. Aquí puede salir a la calle y pasear sin miedo, no hay guerra ni armas.

En Croacia hay aproximadamente 950 solicitantes de asilo según la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas (ACNUR), la mayoría procedentes de Afganistán, Irak, Pakistán y Siria.

Aunque Croacia alberga a un número significativamente menor de inmigrantes que la mayoría de los países de la Unión Europea (UE), su ministerio del Interior dijo que esperaba que llegaran más solicitantes de asilo de Europa occidental debido al aumento de las deportaciones cuando mejore el tiempo.

En el apogeo de la crisis de refugiados en 2015, unas 650.000 personas pasaron por Croacia en la llamada ruta de los Balcanes utilizada por los migrantes que se dirigían al hacia el oeste, especialmente hacia Alemania. La ruta fue bloqueada en marzo del año pasado tras cerrar las fronteras.

Limbo

Barak dijo que se dio cuenta de que su intención de viajar a Alemania era inútil cuando fue deportado de Eslovenia a Croacia y vió cómo la policía fronteriza golpeaba a los migrantes con porras. Después su solicitud de asilo en Croacia ha sido rechazada y el adolescente se enfrenta a la deportación una vez más. Tiene miedo y está deprimido, ante la incertidumbre de qué va a pasar con su vida.

Según la legislación croata, debería abandonar el país si se le deniega el asilo tres veces.

Los afganos suponen la quinta parte de todos los inmigrantes que entraron en Europa en 2015, el segundo grupo más numeroso después de los sirios. Sin embargo, la afluencia masiva ha suscitado preocupaciones en muchos países de la UE en materia de seguridad e integración.

Alemania, que tiene el mayor número de refugiados de la Unión Europea, ha adoptado una postura firme sobre las deportaciones, y llegó a un acuerdo con Afganistán en octubre pasado. Sólo las personas que pueden demostrar que están huyendo de la persecución, la guerra o la violencia son elegibles para el asilo.

El Ministerio afgano de Refugiados dijo que ayudará a los repatriados a regresar a sus hogares y que unos 10.000 afganos regresaron de Europa en 2015.

Sin embargo, el gobierno de Afganistán respaldado por Occidente sigue luchando contra los talibanes que han intensificado los ataques desde que la mayoría de las tropas extranjeras se retiraran del país en 2014, hasta el punto de que controlan casi un tercio del país. Cada año los combates y los ataques causan miles de muertos y heridos.

¿Croacia como opción?

En 2016 hubo 2.235 solicitantes de asilo registrados en Croacia en comparación con 211 en 2015, pero según ACNUR la mayoría continuaba su viaje hacia el oeste. Hasta el momento no se han reasentado refugiados en Croacia. Sin embargo, algunas organizaciones están trabajando para cambiar esa tendencia. Por ejemplo, CARE International ha convencido a casi un centenar de refugiados que soliciten asilo en Croacia, la mejor de las opciones posibles.

Otro problema son los migrantes y solicitantes de asilo que fueron devueltos a Croacia desde otros países, como Austria. Algunos llevaban ya un año en Austria, estaban aprendiendo alemán y sus hijos yendo a la escuela cuando fueron deportados sin previo aviso.

Otros, como Barak, se van adoptando a su situación. Lo único que quiere es ir a la escuela -nunca ha ido- y hacer amigos.

Un artículo de Thomson Reuters Foundation

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